Será delicado para el que quiera, pueda y llegue finalmente al sillón de San Martín, no siendo cornejista, definir con precisión el cumplimiento de sus decisiones ya habiendo asumido la gobernación. Más aún si piensa realizar cambios de fondo.
Es que, si llegara a gobernar, debería desactivar el cordón institucional de cargos, algunos vitalicios, logrados por la mayoría política que tiene el oficialismo en la Legislatura porque la gente votó sus diputados y senadores, que le va a dejar el actual mandatario Alfredo Cornejo.
Desde la Contadora General de la Provincia, Paula Allasino, hermana del intendente de Luján y ex ministra de Hacienda durante el final de la primera gobernación del mandatario Cornejo; pasando por la Legislatura, los beneficios que tiene el oficialismo en la justicia y que explica Alejandro Pérez Hualde en una nota que publicó ayer Mariano Bustos, hasta el Tribunal de Cuentas, el Tribunal Administrativo de Irrigación y otras reparticiones clave más.

También hay que contar el manejo de algunos colegios profesionales, de la Universidad Nacional de Cuyo y de varias entidades gremiales empresarias, en las que el largo brazo del mandatario Cornejo llega para imponer lo que le conviene.
Así entonces, como explican los que lo ven muy complicado, si llega esa persona, no podrá firmar ni un cheque, porque si quisiera la contadora Allasino podría impedir el procedimiento de alguna manera. Es solo un ejemplo, podría ser cualquier otra persona o repartición de las nombradas anteriormente con injerencia en el Estado.
No hay forma más fácil de advertir lo que ha sucedido con la “institucionalidad noruega” de la que nos jactamos e insisten con hacernos creer que está más vigente e impoluta que nunca. No decir la verdad parece que no tiene costo político en Mendoza.
Lo cierto es que, si llega una persona que no es de paladar negro cornejista, le será muy complicado avanzar y mantenerse para poder cambiar este esquema. Necesitará entre 6 y 8 años para revertir la mayoría oficialista actual en la Legislatura para poder recién avanzar con otros cambios.
La Constitución de Mendoza, muy elogiada por varios que saben del tema, hizo posible que pasara esto. Nunca se pensó que, por ejemplo, la oposición podía no ejercer su rol y permitir el desbande necesario para que una persona lograra ocuparse de acaparar el poder de la manera en que hoy sucede.
También habrá que ver llega un no cornejista a gobernar, si en realidad le interesa implementar los cambios, o si lo hace de la misma forma que sucede hoy, es decir: saco una ficha del cornejismo para poner una mía y acumular poder, si los votos acompañan, como lo hizo el ex intendente de Godoy Cruz. De manera entonces que advertimos que además de las complicaciones, deberá haber un consenso de varios partidarios quizás, para reformar las cosas. Es hora de plantearse si es necesario que los miembros del Tribunal de Cuentas sean vitalicios, y así muchas cosas más.
Ojalá los que aspiran a llegar al sillón de San Martín que no son cornejistas, tengan claras estas limitaciones, porque gobernar así, será muy complicado para cualquiera. Y solo estamos hablando de los problemas institucionales...