Parece que se va cayendo el maquillaje de las montañas, el glamour del vino, las fiestas electrónicas y la nieve. La administración ordenada, la independencia de poderes y todas las pavadas que repiten como loros los cornejistas. Hasta en eso se van pareciendo al kirchnerismo, dicen cosas que no son ciertas como si fueran verdaderas.

El ahogo financiero será cada vez peor en Mendoza debido a que ya empiezan varios departamentos a tener problemas de dinero y entramos en la siniestra espiral que ya vivimos a fines de los '90 y principios de los 2000 de ajuste-recesión-ajuste-recesión, pero en este caso es para mantener el superávit fiscal. Es importante recordar que, el mandatario Alfredo Cornejo, casi parecido a lo que hizo Paco Pérez, ya una vez se fue del gobierno sin dejar el dinero para pagar los sueldos, el que lo repite hasta el cansancio es el ex gobernador Rodolfo Suárez que fue quien tuvo que juntar los recursos.
Hay un cuadro del Consejo Empresario Mendocino que muestra lo "ordenados" que son con las cuentas públicas en años electorales.

Aquí el CEM muestra el gasto de personal vs los ingresos corrientes. En el 2019, año electoral, superó el gasto en personal al ingreso corriente y en el 2020 quedó empatado, pandemia de por medio. Una de las explicaciones es que la administración Cornejo accedió a la cláusula gatillo y de esa forma los salarios públicos se actualizaban por inflación. Lo cierto es que llegó Suárez y le dijeron "no hay plata".
Y qué pasó en 2023, otro año electoral en donde se dilapidan recursos de los contribuyenes para la campaña electoral. También el gasto en personal superó a los recursos corrientes según el CEM.
Bueno, esto fue para explicar algo que nos quieren hacer creer y que no sucede. No son tan ordenados con las cuentas y el dinero de la provincia. Ojalá no pase, pero no vaya a ser que Cornejo se vea obligado a pedir que le autoricen usar lo que va quedando de los Fondos del Resarcimiento para gastos corrientes.
¿Se acaba la farsa?
Pero lo cierto es que en distintos ámbitos nacionales empieza a desdibujarse el no del todo cierto relato sobre la ejemplar institucionalidad de Mendoza, el que dan por cierto en Buenos Aires debido a que no viven en nuestra provincia porque se creen las cosas que dicen los funcionarios.
No fue menor lo que sucedió la semana pasada cuando el Foro de Periodismo Argentino (Fopea), mediante un comunicado, expresó su preocupación por la “exhortación” formulada por el presidente de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Dalmiro Garay, para que los periodistas eviten hablar de la falta de independencia del Poder Judicial sin dar casos concretos.
Sobre este caso agregaron que "si bien literalmente las palabras de Garay no constituyen una prohibición a hablar, el hecho de que tal exhortación provenga del titular de un poder del Estado, sentado en ese momento junto al gobernador de la provincia, Alfredo Cornejo, hace que adquieran un sentido intimidatorio, capaz de restringir o inhibir la libertad de expresión de medios y periodistas en lo que se refiere al Poder Judicial de la provincia".

"Preservar la libertad de expresión es una condición necesaria para el funcionamiento pacífico y libre de las sociedades democráticas. Esa labor –constitucionalmente reglada- no debe ser condicionada en modo alguno y sólo está sometida a responsabilidades ulteriores ante infracciones a las normas vigentes. Incluso la crítica severa o mordaz debe ser tolerada".
El párrafo que sigue es interesante: "Por otra parte, quienes ostentan cargos de máxima responsabilidad en el Estado deben considerar que sus palabras tienen un efecto singular, capaz de resonar en la sociedad como una admonición inhibitoria. Fopea registra el hecho como una declaración intimidante". Será difícil que eso cambie porque se sienten y son impunes.
La denuncia contra el subsecretario de Justicia, Marcelo D'Agostino por parte de su ex por abuso sexual, cerró por ahora el debate que inició el presidente de la Corte, elector por tercera vez consecutiva, Dalmiro Garay.
Pero hay más, el diario La Nación, muy proclive a publicar lo que quiere promocionar el cornejismo en Buenos Aires; ayer le dedicó un duro editorial sobre el debate sobre la autonomía municipal en el que dicen:
"En realidad, los habitantes de los municipios mendocinos no cambiaran su calidad de vida por estos asuntos que interesan solamente a disputas entre dirigencias partidarias y el juego entre oficialismo y oposición".
"En vez de distraerse en estas cuestiones, sería conveniente que se ocuparan de afrontar la remoción de los obstáculos que frenan desarrollo económico del distrito".
"Mendoza afronta problemas más urgentes que modificar una normativa municipal. La crisis vitivinícola, que afecta a miles de productores y trabajadores; una economía estancaba por demoras en cuestiones vinculadas con la producción, como, por ejemplo, las largas demoras en el proyecto de potasio Río Colorado; el destino de Penitentes, el centro de esquí estatizado por el gobierno provincial y cuestiones ligadas a la calidad institucional, dada la propensión del gobernador por colocar en los órganos de control a personajes oscuros sin aptitud ni actitud para ejercer sus funciones con independencia".
¿Por qué Cornejo le habrá puesto Gildocracia a su libro?
Y siguen: "Mendoza debe recuperar esa épica que reconoció José de San Martín cuando la eligió como el basamento para formar el ejército libertador de los Andes, y que admiraba Domingo Faustino Sarmiento cuando decía que, si Mendoza se lo propone, “puede ser la Barcelona de Cuyo”. Para eso, las autoridades deben abocarse a los temas esenciales que permitan iniciar otro ciclo de crecimiento y desarrollo, como lo fue el provocado por la llegada del ferrocarril en la primera presidencia de Julio Argentino Roca".
Las balas entran y con la designación de Juan Carlos Jaliff en la subsecretaría de Justicia, parece que al menos quieren empezar a vestir al rey.