Corrupción
Al igual que en los ‘90, ahora también aparece una “banda de los mendocinos”
Facundo Leal, era el líder de un grupo de mendocinos entre los que aparecen Gerardo Boschin, Juan Andrés Navarro, Pablo Pagani, Juan Antonio Alvarez, Santiago Pando, Leonardo Comperatore y Ramiro Canet.En los 90, durante la gestión de Carlos Menem como presidente se destapó un negociado con Petroquímica Bahía Blanca. Desde ese escándalo, no hubo sosiego para el gobierno, que había aprovechado sus primeros seis meses en la sanción de las leyes básicas que le permitirían postergar pagos y obviar procedimientos por la emergencia y vender de cualquier modo las empresas fiscales productoras de bienes y servicios.
“En diciembre, la prensa publicó el facsímil de una boleta de depósito de Eduardo Menem por casi medio millón de dólares en el Banco Pan de Azúcar del Uruguay. En enero de 1990, el diputado menemista Dante Caamaño retiró del Ministerio de Salud y Acción Social de Bauzá una camioneta con bonos canjeables por alimentos, que se repartieron en el bloque entre los diputados complacientes, mientras el ministro de Defensa Humberto Romero y el secretario de Justicia César Arias les encontraban una utilidad que no se les había ocurrido a los legisladores: reforzar sueldos del Servicio Penitenciario y de los suboficiales de las Fuerzas Armadas. En febrero, la esposa de Menem descubrió micrófonos en la residencia presidencial, y cuando un diario uruguayo sugirió que era un invento de una mujer despechada, se preguntó: ‘Yo quisiera saber quién pagó esa nota. Porque acá se paga todo. Acá los dólares vuelan que da miedo’. Días después añadió: ‘Detesto a la política de la corrupción y de los negociados’. En marzo, se denunció el pago a la empresa de un compañero peronista de guardapolvos aún no entregados al gobierno. En abril, aparecieron cerca de la Casa Rosada carteles que pregonaban ‘Lealtad a Menem pero no a los delincuentes’, y sobre ellos otros más pequeños que sólo decían ‘José Luis Petroquímica Manzano, Eduardo guardapolvo Bauzá, Eduardo Pan de Azúcar Menem y Roberto Cometa Dromi", indica Horacio Verbistsky en su libro Robo para la Corona, el que refleja como nadie la corrupción durante el gobierno menemista y de José Luis Manzano, quien fue su ministro del Interior y por una frase que él dijo es que se titula así el libro. En este contexto pronunció la frase según el autor del libro:

“Faltaban pocos días para que asumieran los diputados electos el 14 de mayo. Los rojo punzó, los saádicos y el incipiente Grupo de los Ocho coincidían en la fecha límite del 10 de diciembre para quitarle su presidencia a Manzano, quien había viajado a Italia junto con Geraige para tramitar el desembolso del crédito. A su regreso, en una reunión ampliada de la conducción del bloque se discutieron los informes sobre Petroquímica Bahía Blanca, con algunas carpetas de los servicios de informaciones sobre la mesa. Se debatieron dos versiones respecto de cómo se habrían pagado las comisiones: en efectivo, o con un avión Falcon Jet capaz de volar hasta Miami con un par de escalas, aterrizando lejos de los grandes aeropuertos, en pistas precarias, símbolo de libertad.
“Hasta ese momento no había habido más pago que el sellado del contrato. Con jactanciosa calma, Manzano contestó:
“—Sólo tengo una cosa que decir. Yo robo para la Corona. ¿Les quedó claro o alguien necesita alguna explicación adicional?
“La frase fue publicada el 6 de mayo de 1990. Unos días después, un asesor de Manzano, el sociólogo Héctor Stupenengo, sostuvo este diálogo irónico con el responsable, en un restaurante donde ocupaban mesas próximas:
“—¡Cómo nos pegaste! —Diez veces menos de lo que ustedes se merecen. —¿Diez por ciento? Es muy poco. La Corona no nos deja casi nada.
“La búsqueda de nuevos testigos en previsión de una demanda judicial tuvo resultados sorprendentes: Manzano había repetido muchas veces la frase, en el bloque, en el Consejo Nacional peronista, cada vez que enfrentó cuestionamientos por prácticas corruptas. Demasiados lo habían oído. No hubo juicio. De rápidos reflejos, que a veces se confunden con la inteligencia, explicó que prefería soportar afirmaciones calumniosas antes que lesionar la libertad de expresión”.
El tiempo pasó y aparece ahora la “banda de los mendocinos” durante el gobierno de Javier Milei encabezada por Facundo Leal. Otro actor central en la presunta red de corrupción es Gerardo Boschin. El exsubgerente de Compras y Contrataciones de ARSAT funcionó como la puerta de entrada para la empresa logística a cambio de sobornos, según marcan los primeros indicios de la investigación.
Boschin filtró información confidencial y firmó órdenes de compra directas por 1.930.861 dólares entre 2021 y 2024. A su vez, avaló otras contrataciones por 40.300.000 pesos por servicios de depósito y grúas.
Juan Andrés Navarro -gerente comercial de la empresa estatal y miembro del clan cuyano- firmó un memorándum clave el 29 de junio de 2021. El documento propuso mudar los bienes de la empresa a los galpones de ALS por contratación directa.
Pablo Gastón Pagani y Juan Antonio Álvarez también figuran en la mira de la Justicia. En el caso de Pagani, es cuñado de Leal, fue subgerente de Finanzas y fue quien rubricó la prórroga del contrato de la firma logística sin la intervención del Directorio.
Entre las autoridades de la compañía privada y los funcionarios estatales operó Santiago Pando en calidad de intermediario.
Según Infobae, si bien no están bajo el radar de la Justicia, también pertenecían a la «banda de los mendocinos» Leonardo Comperatore, ex ministro de Seguridad de Mendoza, ex presidente de Trenes Argentinos Infraestructura y actual jefe de Relaciones Institucionales de ARSAT; y Ramiro Canet, ex abogado de la empresa pública y director de Gestión de Bienes Registrables en el Ministerio de Gobierno de Mendoza.
