El intendente de la localidad santafesina de Funes, Roly Santacroce, formalizó un pedido de licencia ante el Concejo Deliberante local para ausentarse de sus funciones públicas durante la primera quincena de junio. El motivo de la solicitud responde a una estricta índole personal: asistir a la Copa del Mundo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. Según declaraciones del propio mandatario, se trata de un viaje largamente planificado que comparte cada cuatro años con un círculo cerrado de amistades. Mientras dure su estadía en el extranjero, la intendencia quedará provisionalmente a cargo del titular del cuerpo legislativo local, Carlos Olmedo, cumpliendo con la normativa vigente para ausencias que superan los cinco días.

Este viaje representa la séptima experiencia mundialista consecutiva para el jefe comunal, quien ya presenció los torneos de 1998, 2006, 2010, 2014, 2018 y 2022. La travesía, concebida bajo la premisa de tomar distancia temporal de la gestión diaria, coincide con un escenario local complejo. La ciudad de Funes, ubicada en las proximidades de Rosario, se encuentra actualmente en el foco de una disputa administrativa derivada de las obras viales ejecutadas de manera privada por el dueño de un hotel sobre la colectora de la autopista Rosario-Córdoba. Frente a la orden de Vialidad Nacional de revertir estas mejoras, el intendente intercedió públicamente en favor del comerciante, criticando la inacción del Estado nacional en el mantenimiento de la infraestructura.

A nivel político y personal, el año de Santacroce ha estado marcado por la agitación. De extracción peronista y con un pasado cercano al Frente de Todos, el mandatario se encuentra hoy alineado bajo el ala de Provincias Unidas, el esquema que nuclea a los gobernadores provinciales y que en Santa Fe encabeza Maximiliano Pullaro. A este reposicionamiento se le sumó, a comienzos de marzo, una denuncia policial presentada por su exesposa por presuntos malos tratos e intimidaciones en el marco de una separación matrimonial tras dos décadas de relación. En su momento, el dirigente minimizó la escala pública del conflicto judicial catalogándolo como un asunto estrictamente familiar que buscaban resolver en privado por el bienestar de sus hijos.