Adriana Nechevenko, la escribana que certificó la compra del departamento de Manuel Adorni en Caballito, había trabajado para narcotraficantes de la efedrina que usaban testaferros para realizar sus operaciones. Según informó diario Clarín, la escribana ya había declarado en un megajuicio contra una banda narco que había contratado sus servicios.
Entre junio de 2007 y abril de 2008, laboratorios fantasma que compraban efedrina de la India presentaban solicitudes ante la Sedronar (Secretaría de Políticas sobre Drogas de la Argentina) para ser autorizados a importar argumentando que utilizarían la droga para la industria farmacéutica local.
Según el mencionado diario, en los expedientes de la Sedronar número 429, 432, 899, 900, 901 y 902 aparece la firma de la escribana Nechevenko.
Los pedidos de importación los hacía un hombre llamado Guillermo Manfredi, quien trabajaba en sociedad con Josué Fuks y Alfredo Abraham, a través de la firma Farmacéuticos Argentinos S.A. Cuando declaró en el juicio, el 28 de marzo de 2014, la escribana Nechevenko admitió que trabajó para Fuks y Abraham “varios años”.
La escribana de Manuel Adorni
Este martes, el fiscal federal Gerardo Pollicita citó a declaración testimonial a la escribana Adriana Mónica Nechevenko. La profesional dio fe en la escritura de compra del departamento que Manuel Adorni adquirió el año pasado en el barrio porteño de Caballito, y quien también intervino, exactamente un año antes, en la compra de una propiedad en el exclusivo country Indio Cua a nombre de la esposa del funcionario, Bettina Angeletti.
El foco de la Justicia se posa sobre una anomalía que desafía la lógica del mercado inmobiliario actual. Según los registros públicos, Adorni compró el inmueble de Caballito por un total de 230.000 dólares. Sin embargo, la mayor parte del pago (200.000 dólares) no provino de ahorros declarados ni de una entidad bancaria, sino de un préstamo personal otorgado por las mismas vendedoras.
Se trata de dos mujeres de 64 y 72 años quienes, sin relación previa conocida con el funcionario, aceptaron financiar el 87% de la operación a cambio de la constitución de una hipoteca sobre el mismo departamento. Para los investigadores, este tipo de “generosidad” entre desconocidos en una operación de divisas en efectivo es, cuanto menos, un indicio que merece ser profundizado.