Condena histórica
Las mujeres que fueron protagonistas en el juicio contra Walter Bento
El tribunal estuvo integrado por tres mujeres que tuvieron que superar numerosas dificultades para cumplir su rol. La fiscal Gloria André fue clave para conseguir la condena y una abogada se destacó entre todos los defensores.El juicio que terminó con la condena a Walter Bento a 18 años de prisión tuvo como protagonistas indiscutibles a un puñado de mujeres. Los acusados -salvo Marta Boiza- eran todos hombres. Los abogados defensores -con una sola excepción- también eran todos del mismo género. Sin embargo, el rol de las tres juezas, la fiscal y una abogada fueron clave para el desarrollo del proceso y la sentencia final. Por distintos motivos Gretel Diamante, Eliana Rattá, Carolina Pereira, Gloria André y Gianina Bravi merecen ser destacadas por su actuación.
Sin lugar a dudas, la causa Bento era una papa caliente que quemaba las manos dentro de Tribunales Federales y nadie la quería agarrar. Luego de una serie de excusaciones cayó sobre las faldas de tres mujeres que no son de Mendoza y que desde San Luis y San Juan tuvieron que venir a la provincia a impartir justicia. Modificaron sus agendas, reorganizaron su vida personal para poder pasar tres días a la semana en Mendoza. Gretel Diamante y Carolina Pereira vinieron semana por medio desde San Luis y Eliana Rattá hizo lo propio desde San Juan.
A pesar del trato descortés y altanero que muchas veces recibieron por parte de algunos abogados defensores, nunca perdieron las formas y lograron llevar adelante un juicio plagado de recursos y chicanas en el que muchos de los imputados eran abogados y a su vez contaban con el patrocinio de otros letrados. Fueron subestimadas en varias ocasiones y respondieron siempre con altura.
A eso hay que sumar los problemas de salud que tuvo que afrontar la presidenta del Tribunal Oral Federal N°2, Gretel Diamante. Los invasivos tratamientos y sus evidentes consecuencias físicas no impidieron que Diamante se sentara en su silla para escuchar largas jornadas de declaraciones testimoniales y alegatos. Con una voz en ocasiones apenas audible, condujo el proceso sin flaquear en su función.
La semana de la sentencia, la jueza Eliana Rattá perdió a un ser querido y postergó el duelo para estar en Mendoza y darle cierre a un proceso que llevó más de dos años y medio. El compromiso de las magistradas merece ser destacado.
La fiscal implacable
También tuvo un papel preponderante la representante del Ministerio Público Fiscal, Gloria André. A lo largo de todo el proceso hizo gala de su experiencia y su prolijidad tanto a la hora de indagar como al momento de volcar los alegatos. André -a diferencia del fiscal Dante Vega- siempre tuvo un diálogo respetuoso que fue reconocido por abogados e imputados. Pero eso no impidió que demostrara ser implacable en su rol y logró darle orden a una acusación caótica.

Sin Gloria André el desarrollo del juicio hubiese sido insostenible. Ella se encargó de traer mesura al debate y logró neutralizar los ataques permanentes de los acusados contra la figura del fiscal Dante Vega. La estrategia de muchas de las defensas fue desacreditar la instrucción realizada por el fiscal Vega, pero Gloria André fue capaz de demostrar que esos ataques solo intentaban sacar el foco de las maniobras de la asociación ilícita que habían quedado plasmadas en los expedientes. Con paciencia, Gloria André expuso como Walter Bento actuaba espuriamente en las causas que llevaba su juzgado para beneficiar de forma irregular a presos que pagaban por su libertad.
Siempre en un tono monocorde y sin adjetivaciones innecesarias, desentrañó el rol que tenían en la banda Luciano Ortego, Jaime Alba, Francisco Álvarez, Walter Bardinella Donoso, José Moschetti, Martín Ríos, Matías Aramayo y el resto de los acusados por cohecho. Y lo logró sorteando incluso la dificultad de tener que interrogar a sus propios colegas de Tribunales Federales. Con altura, la fiscal le preguntó de forma incisiva a secretarios y funcionarios judiciales con los que lleva años compartiendo edificio. Su labor también merece ser destacada.
La abogada de asistencia perfecta
En una sala llena de abogados hombres, una mujer destacó siempre por su presencia. Gianina Bravi se encargó de la defensa de Carlos Barón Knoll, Facundo Alzogaray, Francisco Castro y Octavio Billi, todos ellos absueltos por el tribunal. Pero más allá del éxito en la estrategia defensiva, Bravi tuvo el mérito de haber sido una de las pocas personas que estuvo presente en todas las audiencias de debate. Sin importar quién fuera el testigo ni el caso de cohecho que se estuviese tratando, ella siempre estuvo allí.
Sus alegatos fueron demoledores y dejaron al desnudo la debilidad de la acusación que el fiscal Dante Vega había realizado contra sus defendidos. De forma clara y precisa destrozó la teoría de la fiscalía y expuso los excesos cometidos por el Ministerio Público Fiscal en detrimento de los derechos de sus defendidos.
"La ausencia del fiscal habla por si sola. No se ha hecho presente en 3 de los 4 días de alegatos del caso 13. Ni una cámara encendida siquiera. Acá a los imputados se los ha obligado a tener cámaras encendidas en los debates. Se los obligó a venir cuando se hablaba de su caso. Esa ausencia es más elocuente que cualquier otra intervención, revela el verdadero compromiso con la búsqueda de la verdad por parte del fiscal. Quien realmente cree en su acusación da la cara. Soporta los embates de la defensa como mis defendidos han tenido que soportar los gestos y las risas socarronas", aseguró la abogada. Gianina Bravi fue otra de las mujeres que se destacó en el proceso.
