La esperada vuelta de Bandana a los escenarios está teñida por un conflicto interno que finalmente salió a la luz. Lowrdez Fernández se refirió públicamente a la tensa relación que mantiene con su compañera de grupo, Lissa Vera, durante una entrevista con Infama (América TV).
Abordada sobre cómo gestiona estos días, la cantante destacó que "la música salva y Bandana es vida", haciendo referencia al valor terapéutico de la banda tras episodios personales de violencia de género. Sin embargo, el diálogo se centró rápidamente en la complicada dinámica con Vera.
Cero comunicación y acusaciones de mal carácter
Lowrdez fue consultada sobre si había espacio para el perdón en su vínculo con Lissa, y su respuesta fue contundente y sin medias tintas: “Yo no tengo que perdonar a nadie, perdona Dios”.
La artista detalló que la falta de comunicación con Lissa Vera se extiende ya por dos años y la atribuyó directamente a la difícil personalidad de su compañera. Lowrdez explicó cómo la actitud de Vera obstaculiza cualquier intento de diálogo: “Porque se va, porque nos grita como le gritó a la periodista. Yo no me hablo hace dos años”, concluyó.
A pesar de la tensión, Lowrdez se mostró dispuesta a un eventual saludo cara a cara. Al ser consultada sobre si la saludaría, respondió con firmeza: “Por supuesto, sí, no sé si me va a saludar ella, pero yo no tengo problema”.
Finalmente, cerró su intervención enviándole un claro mensaje a su colega: “Si está con un problema, que vaya a terapia como yo”, dejando en evidencia que el quiebre es profundo y que la superación de los conflictos emocionales es responsabilidad individual. La revelación de Lowrdez expone el delicado clima que atraviesa el grupo en pleno revival de la popularidad de Bandana.