Lo que parece un título exagerado describe, lamentablemente, una realidad que quienes transitamos la Alta Montaña conocemos de primera mano: el progresivo abandono de uno de los corredores turísticos, históricos y estratégicos más importantes de la provincia.
Durante años se habló de la “Andorra Mendocina”. Hoy, esa comparación resulta lejana. El corredor bioceánico, desde Uspallata hasta Boca de Túnel, muestra un deterioro alarmante que afecta tanto a residentes como a visitantes.
La Ruta Nacional 7, vía clave de conexión internacional, presenta tramos en mal estado, suciedad acumulada y condiciones que representan un riesgo real de vida para quienes la utilizan. El intenso tránsito de camiones agrava una situación que desalienta al turismo y pone en peligro a las familias que viven y trabajan en la zona
Localidades históricas como Ranchillos, Tambillito y Picheuta evidencian años de abandono, falta de inversión y ausencia de señalización. Polvaredas sobrevive gracias al esfuerzo de su comunidad, que sostiene el lugar a pulmón, sin el acompañamiento necesario del Estado,sin aprovechar el gran valor histórico
Punta de Vacas, escenario fundamental de la gesta libertadora y mirador natural del imponente Volcán Tupungato, no cuenta siquiera con cartelería que refleje su valor histórico y paisajístico.
En contraste, celebramos que el complejo de Los Penitentes vuelva a funcionar, ya que toda actividad que sume a la montaña es bienvenida. Sin embargo, el desarrollo turístico no puede sostenerse únicamente con esfuerzos aislados.
La situación en el área del Puente del Inca resulta especialmente preocupante: hostería cerrada, centro de interpretación sin actividad, baños públicos abandonados (los que están al costado de la ruta ) y escasa infraestructura básica. Un Monumento Natural de reconocimiento internacional merece un trato acorde a su importancia.
La Casucha del Rey en la Quebrada de Navarro continúa sin señalización, Las Cuevas se mantiene principalmente por el sacrificio de sus comerciantes, y el acceso al Cristo Redentor de los Andes carece de servicios esenciales y mantenimiento sostenido.
Frente a este escenario, la pregunta es inevitable: ¿existe realmente una decisión de sostener y desarrollar el turismo en la Alta Montaña mendocina?
Resulta urgente la elaboración de un Plan Integral de Manejo Turístico, construido de manera conjunta entre el Estado y el sector privado, con una proyección mínima de diez años. No se trata de parches estacionales, sino de políticas públicas sostenidas.
También es necesario que el sector privado asuma un rol activo y responsable. Señalar errores no alcanza si no hay compromiso colectivo. El turismo se construye en equipo o, sencillamente, desaparece.
La Alta Montaña posee un patrimonio único: el histórico Ferrocarril Trasandino ,el sistema vial ancestral del Qhapaq Ñan, la gesta libertadora con el paso del general Juan Gregorio de Las Heras, el Aconcagua, Puente del Inca, el Cristo Redentor y un paisaje cordillerano que no necesita presentación.
Sobran motivos para que la Alta Montaña sea uno de los destinos más importantes de Mendoza. Lo que falta es decisión, planificación y trabajo conjunto.
Si no se actúa a tiempo, seguiremos siendo un territorio de paso y no el destino turístico, cultural e histórico que supimos ser
Los invito a juntarnos y a cambiar la realidad.
Por Matías Cortizo.