Mendoza invivible
Se agotó el tiempo para implementar cambios. La Provincia tiene dueños y un CEO.
Va a ser cada vez más difícil revertir la complicada situación en la que se encuentra Mendoza, y hay más indicadores de que pasó el tiempo de ilusionarse con algún cambio. La alianza tácita entre empresarios cuestionados y funcionarios que los benefician y le permiten tropelías; se consolida y parece imposible de desarmar.
Venimos de días difíciles. Después de que la semana anterior, el ex miembro de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Alejandro Pérez Hualde, explicara de manera magistral la falta de independencia de la Justicia en la Provincia, se desató una fuerte polémica.
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El actual presidente, por tercer mandato consecutivo, de la Suprema Corte, Dalmiro Garay, se enojó por los dichos de Pérez Hualde y pidió que la prensa cuando publicara que no es independiente el Poder Judicial, lo hiciera con casos y nombres precisos. Es extraña tanto la afirmación, como el tono en el que el titular del cuerpo se expresó, casi como un libertario mileista. Pero cuál será la preocupación real de Garay, si la mayoría de los medios publican lo que Cornejo y Sarale quieren gracias a la pauta publicitaria en algunos casos, y al otorgamiento de concesiones y negocios en otros. Tan desatinado fue Garay que hasta el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) en un comunicado expresó que los dichos de Garay tienen un carácter "intimidatorio", por suerte una entidad nacional se ocupa de los desaguisados locales. Mendoza cuestionada por Fopea, Garay lo hizo.
En Mendoza quedan pocos medios en los que se puede publicar tanto los desaciertos de los distintos miembros del poder político, como de empresarios con un manejo “especial” de los negocios como Daniel Vila y José Luis Manzano; ambos parecen haber logrado que la mayoría del poder político haya sucumbido a sus encantos. Una de las tantas pruebas son los beneficios que tiene la distribuidora de electricidad de ambos empresarios, Edemsa, y los perdones a Manzano por no cumplir lo acordado en Potasio Río Colorado, por decir solo un par de cosas.
Pero debajo de estos jugadores, se va consolidando una segunda capa de empresarios y funcionarios cuya estrella polar es la forma en la que hicieron negocios tanto Manzano como Vila. Y así vamos, contentos porque nos hacen creer que el poder político dice la verdad y la mayoría prefiere creer que vivimos en Noruega; cuando en realidad Mendoza da vergüenza. Hasta Los Andes publicó una entrevista a Vila.
Ahora también Dalvian, el barrio de la familia Vila, hizo un acuerdo con la Asociación de Magistrados, para que les sea más fácil a los jueces acceder a una vivienda en el complejo residencial de su propiedad.
A eso se sumó la aprobación del proyecto de la diputada Laura Balsells-Miró (PRO), hermana el titular de la Oficina de Ética Pública, Gabriel Ballsells-Miró, de distinguir a la Fundación América, de Daniel Vila, por su compromiso sostenido con el desarrollo integral, la inclusión social y el fortalecimiento comunitario en la provincia. Obviamente que el proyecto en sí no tiene nada de malo; pero es otro aporte que indica que en Mendoza da lo mismo mantener y manejarse con una serie de valores y de protestar por el resquebrajamiento institucional; que no hacerlo. Y que, además, se premia al cuestionado con reconocimientos y con votos.
Si a eso le sumamos que un ex gobernador exhibe sin problemas una casa casi de casi 1 millón de dólares, que hay fuertes dudas sobre si le daban los ingresos para construirla en la costosa zona de La Carrera y que nadie denuncia ni pide explicaciones; Mendoza se instala cada vez más como un lugar invivible cuando hurgamos un poco más allá de los paisajes, del glamour del vino y las fiestas electrónicas. Da la sensación que la Provincia se transformó en una empresa que tiene dueños y un CEO.