¿Contás los escalones cuando subís una escalera? La psicología que explica el porqué

Lo que parece un gesto sin importancia puede ser una señal de concentración, una necesidad de control o incluso una forma de manejar la ansiedad, según los especialistas.

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Subir o bajar una escalera es una acción tan común que rara vez le prestamos atención. Sin embargo, para muchas personas, se ha vuelto un hábito casi automático el contar cada escalón que recorren. La psicología explica este fenómeno, revelando que detrás de este simple gesto se esconden múltiples significados que van de lo lúdico a lo clínico.

En su forma más simple, contar escalones es un mecanismo de concentración. Al igual que tararear una canción o hacer una lista mental de pendientes, el cerebro utiliza esta práctica para enfocarse y evitar distracciones. Es una estrategia mental que nos ayuda a estar presentes en el “aquí y ahora”, de manera similar a ejercicios de meditación o mindfulness.

Para quienes tienen una personalidad más controladora, este hábito puede ser una forma de encontrar orden y seguridad en la rutina diaria. La repetición y la numeración de los escalones proporcionan una estructura reconfortante, dando una sensación de previsibilidad en un entorno a menudo caótico.

Los expertos también lo asocian con la ansiedad. Para algunas personas, contar escalones funciona como una técnica de autorregulación que ayuda a calmar los nervios, alejar pensamientos intrusivos y reducir la tensión. Es un anclaje mental que brinda calma en momentos de estrés.

Si bien la mayoría de las veces este hábito es inofensivo, los psicólogos advierten que, si se convierte en una compulsión que no se puede detener y que interfiere en la vida diaria, podría ser un signo de un pensamiento obsesivo, en cuyo caso se recomienda la consulta con un profesional de la salud mental.

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