Un grupo de científicos ha logrado un hito en la observación de fenómenos solares al capturar las imágenes de mayor resolución de una llamarada hasta la fecha, utilizando el Telescopio Solar Daniel K. Inouye (DKIST).
Durante la fase de enfriamiento de una potente erupción de clase X1.3, los astrónomos observaron bucles coronales con una precisión nunca antes vista, revelando una estructura filamentosa increíblemente fina.
Las mediciones revelaron un ancho mínimo de 21 kilómetros y un promedio de 48,2 kilómetros para estos bucles. Este hallazgo es notable, ya que las observaciones previas con otros telescopios estaban limitadas a una resolución mucho menor, con bucles que se percibían con anchos de entre 100 y 200 kilómetros.

La nueva capacidad del DKIST ha permitido a los investigadores resolver la escala elemental de estas estructuras, algo que hasta ahora solo se había teorizado.
El descubrimiento tiene implicaciones significativas para la comprensión de las erupciones solares. Los modelos actuales de estos fenómenos a menudo asumen la geometría de los bucles, y la nueva evidencia del DKIST proporcionará datos cruciales para refinar y mejorar la precisión de estas simulaciones.
Este avance representa un paso fundamental en el estudio del campo magnético del Sol y en la forma en que se libera la energía durante una llamarada.