La difusión del último estado patrimonial de Patricia Bullrich introdujo un nuevo elemento de discusión en la agenda política nacional, no solo por la composición detallada de sus activos sino por la lectura táctica que rodea al anuncio. La actual senadora nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires formalizó la presentación de su declaración jurada correspondiente al cierre del último período fiscal de manera anticipada. Este gesto administrativo fue interpretado de inmediato en los pasillos oficiales como un claro mensaje de presión hacia la Jefatura de Gabinete y, en particular, hacia el vocero Manuel Adorni, a quien la legisladora viene reclamando de forma pública la publicación de sus propios datos contables para disipar denuncias vinculadas a presuntos incrementos patrimoniales indebidos.

De acuerdo con la documentación procesada ante los organismos correspondientes, el patrimonio neto de la dirigente experimentó un crecimiento nominal al pasar de los 188,3 millones de pesos declarados al inicio del ejercicio a un consolidado final de 257,2 millones de pesos. Este incremento, según consta en los registros, estuvo fundamentado principalmente en la revaluación fiscal de sus bienes y en la percepción de ingresos extraordinarios derivados de herencias familiares. Un dato saliente del informe es la completa ausencia de pasivos, reflejando que la exministra de Seguridad mantiene sus cuentas personales con saldo de deuda en cero.
El grueso de los activos declarados por la senadora se concentra en el rubro inmobiliario, donde destaca un departamento residencial de 120 metros cuadrados con cochera ubicado en territorio porteño, adquirido a principios de la década de 1990 y con una valuación fiscal que supera los 138,6 millones de pesos. Asimismo, la presentación detalla la titularidad de una tercera parte de un terreno rural en la localidad bonaerense de Los Toldos, incorporado por vías sucesorias, cuya participación asignada se estima por encima de los 71,9 millones de pesos.

El resto del esquema patrimonial se complementa con tenencias de ahorro que combinan moneda nacional y depósitos en divisas extranjeras por algo más de 15,4 millones de pesos, la mitad de la titularidad de un vehículo particular de gama media, fondos colocados en un plan de ahorro automotor y una liquidación de haberes pendientes de percepción por su anterior desempeño ministerial. En materia de erogaciones corrientes, el documento analizado refleja un nivel de consumo personal anualizado que supera los 44,6 millones de pesos, lo que equivale a un promedio mensual de gastos de sostenimiento por encima de los 3,7 millones de pesos.