Este nuevo avance de la jueza María Romilda Servini en la causa conocida como la "Dólar K" marca un hito por su magnitud económica y por la profundidad de la red que intenta desarticular. En una resolución de alto impacto, la magistrada dispuso el procesamiento y un embargo multimillonario contra Elías Piccirillo —el empresario recientemente vinculado a la modelo Jesica Cirio— junto a una estructura que incluye a un centenar de financistas y agencias de cambio. La cifra del embargo, que asciende a los 859.000 millones de pesos, refleja la dimensión de una maniobra que, según la justicia, no fue un evento aislado sino un sistema de lavado y fuga de divisas a escala industrial. Otros de los embargados son la madre del dueño de Sur Finanzas, Maxi Vallejo y Carlos Adrián Migueles, el ex novio de Wanda Nara.

La investigación se centra en un complejo esquema de triangulación financiera que floreció durante la gestión anterior, operando bajo las sombras de las restricciones cambiarias. La tesis del juzgado sostiene que Piccirillo y el resto de los implicados utilizaron agencias de bolsa y sociedades pantalla para inyectar pesos de origen dudoso al circuito formal, con el objetivo final de dolarizarlos y enviarlos al exterior. No se trata solo de la compra de divisas en el mercado paralelo, sino de una arquitectura institucional diseñada para eludir los controles del Banco Central y la AFIP, utilizando cuevas financieras como nodos de distribución.

El papel de Piccirillo en este entramado es clave. La jueza Servini lo señala como una pieza fundamental en la articulación de estas maniobras de lavado, vinculándolo directamente con agencias de cambio que operaban como terminales de este flujo de dinero. El fallo de 500 páginas detalla cómo, a través de empresas como "Inverpyme" y otras sociedades vinculadas, se habrían canalizado fondos que no tenían sustento lícito. La magnitud del embargo busca no solo asegurar una eventual multa, sino también descapitalizar una organización que, según los peritajes, manejaba volúmenes de efectivo capaces de distorsionar el mercado cambiario informal.
Este caso trasciende lo estrictamente judicial para entrar en el terreno de las conexiones políticas. La exposición mediática de Piccirillo, sumada a los lazos que la justicia investiga respecto a personajes cercanos al poder de la última década, coloca a esta causa en el centro de la escena política. Con este procesamiento, Servini busca demostrar que detrás de la suba del dólar "blue" y la salida de divisas existía una maquinaria aceitada de financistas y "arbolitos" jerarquizados que operaban con total impunidad, dejando ahora al descubierto una de las cajas más oscuras de la economía argentina reciente.