En la última semana dos reconocidos juristas realizaron un diagnóstico alarmante sobre el presente y advirtieron que la institucionalidad mendocina está atravesando un momento crítico. Las declaraciones del exjuez de la Corte, Alejandro Pérez Hualde, y el abogado Alejandro Poquet son un testimonio rotundo de la cooptación del gobierno sobre los órganos de control que hoy encabezan funcionarios "obedientes" del cornejismo.
Luego de hacer públicas sus críticas hacia la captura de los órganos de control en MDZ Radio, Alejandro Pérez Hualde visitó El Medio y profundizó esos conceptos.
"Creo yo que es muy preocupante el avance de la política de gobierno sobre los organismos de control. Mendoza tiene muchos mecanismos con esa finalidad pero no se están cumpliendo. La renovación natural de la institución cuando es cubierta únicamente por los adictos o militantes del partido de gobierno termina siendo una ocupación de todos los rincones. Creo que eso está ocurriendo en la provincia", subrayó Alejandro Pérez Hualde. "Estamos en un momento crítico para la institucionalidad mendocina", reconoció.
En la provincia de Mendoza la Suprema Corte es presidida por el exministro de Gobierno de Alfredo Cornejo, Dalmiro Garay. El Tribunal de Cuentas es encabezado por el expresidente de la Cámara de Diputados de Cornejo, Néstor Parés y cuatro de las cinco autoridades del órgano de control son cornejistas. El actual gobernador designó también al exsenador Gabriel Balsells Miró como auditor de Ética Pública e Investigaciones Administrativas. A nivel nacional el Ejecutivo necesita mayorías especiales para designar jueces de la Corte Suprema y la auditoría General de la Nación la encabeza alguien de la oposición. En Mendoza eso no ocurre.
"Es inevitable que funcionen las lealtades partidarias cuando el ingreso a los cargos es el premio a una militancia política o a una trayectoria de obediencia", aseveró Pérez Hualde haciendo un duro diagnóstico de lo que ocurre en la provincia. A pesar de ello, aclaró que la ambición por el poder es algo que no se circunscribe a Mendoza.
"Un gran Maestro, el Alberto Antonio Spota decía 'el poder siempre quiere más poder y por más tiempo'. Es como el empresario que quiere más negocios por más plata. Yo soy fuerte si puedo pasar por arriba los controles, si logro neutralizarlos", explicó Alejandro Pérez Hualde y señaló que a eso responde la búsqueda de evitar los controles. "Se visualiza el control como algo que limita el poder, que me condiciona y me hace menos poderoso", esgrimió.
Pero en ese plano es interesante sumar lo que días atrás expresó el abogado Alejandro Poquet al ser consultado respecto a su decisión de competir por la presidencia del Colegio de Abogados de Mendoza. Cuando explicó por qué decidió ser el candidato de Alternativa Profesional Autónoma cuestionó el rol que ha tenido en los últimos años la institución que también es controlada por el cornejismo.
“Hoy objetivamente el Colegio de Abogados está cooptado por el Poder Ejecutivo provincial. No hay independencia, autonomía. Todas las autoridades, actuales y anteriores han tenido vinculación con el Poder Judicial y han saltado a cargos judiciales. Evidentemente el colegio de Abogados se usa como trampolín para cargos”, advirtió Alejandro Poquet.
¿Por qué el Ejecutivo necesita el control del Colegio de Abogados? Para controlar el Consejo de la Magistratura y de esa forma, capturar al Poder Judicial. "Lo usan para integrar el Consejo de la Magistratura. Sabemos que el Poder Ejecutivo Nacional tiene, por decirlo suavemente, una obsesión con el Poder Judicial. En la realidad concreta no hay división de poderes. Al poder Ejecutivo le gusta cooptar a los poderes judiciales nombrando gente dócil", sentenció Poquet. "El Colegio de Abogados hoy no ejerce su independencia no va tirando sus piedritas institucionales, no. Es cómplice" , agregó.
A pesar de que a nivel nacional la provincia de Mendoza es presentada como un "faro de institucionalidad", puertas adentro la asfixia es cada vez más intolerable y afloran las voces críticas que ponen en evidencia las contradicciones entre el discurso y lo que en realidad está ocurriendo en la provincia.