Con el objetivo de combatir las nuevas formas de violencia digital, la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti presentó un proyecto de ley que introduce figuras penales específicas para el uso malintencionado de la Inteligencia Artificial (IA).
La propuesta legislativa busca incorporar el Artículo 128 bis al Código Penal, estableciendo penas de 3 a 6 años de prisión para quienes creen, generen o modifiquen imágenes, audios o videos de contenido sexual explícito de personas reales mediante tecnologías de generación sintética sin su consentimiento.
Protegiendo la integridad en la era digital
El proyecto pone especial énfasis en la protección de las infancias y la dignidad de las personas. Según el texto, la pena se elevará si las representaciones aparentan ser de menores de 18 años, incluso si la imagen es totalmente creada por computadora y no existe una víctima física identificable.
"La tecnología no puede ser un vacío legal para vulnerar la intimidad de las personas. Hoy, una IA puede destruir la vida de una mujer o de un menor en segundos; el Estado debe castigar con firmeza la creación y distribución de estos contenidos", señala la fundamentación del proyecto.
Los puntos clave de la reforma:
-Contenidos Sintéticos: Se penaliza la creación y difusión de "deepfakes" sexuales con prisión de 3 a 6 años.
-Tenencia para consumo: Se establece prisión de un mes a un año para quien posea este material a sabiendas de su origen ilícito.
-Protección de la intimidad: Se reforma el Art. 155 para castigar con hasta 3 años de cárcel la difusión de imágenes obtenidas en ámbitos de privacidad (cámaras ocultas o hackeos), aun si fueron grabadas originalmente con consentimiento.
-Combate a la Sextorsión: Se modifica el Art. 169 para incluir explícitamente la amenaza de difusión de documentos íntimos como una modalidad de extorsión, elevando las herramientas judiciales para combatir este delito.
Un vacío legal que se cierra
La iniciativa responde a un crecimiento exponencial de casos donde se utilizan rostros de mujeres y menores para "montarlos" sobre cuerpos desnudos mediante aplicaciones de IA. Al no requerirse una "víctima real" para configurar el delito en casos de apariencia infantil, la ley busca desarticular la industria de pornografía sintética que simula minoridad.
Con esta reforma, Argentina se pondría a la vanguardia regional en la regulación penal de los abusos derivados de la Inteligencia Artificial, garantizando que el derecho a la intimidad prevalezca sobre las herramientas tecnológicas.