En lo que fue su primer discurso en horario central desde que empezó la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, hace más de un mes, el presidente Donald Trump afirmó que los objetivos militares norteamericanos están “muy cerca” de completarse y mantuvo abierta la posibilidad de un acuerdo con el régimen, aunque bajo amenaza de atacar objetivos estratégicos si no se concretara “en las próximas dos o tres semanas”.
“Esta noche puedo afirmar que estamos bien encaminados para completar todos los objetivos militares de Estados Unidos en breve. En el transcurso de las próximas dos o tres semanas, los haremos retroceder a la Edad de Piedra, que es el lugar al que pertenecen. Mientras tanto, las conversaciones continúan”, señaló Trump en un discurso de 18 minutos, en el que reiteró varias de las afirmaciones sobre la guerra de los últimos días.

“Si durante este período de tiempo no se llegara a un acuerdo, tenemos la mira puesta en objetivos claves. Si no hay acuerdo, golpearemos con gran contundencia todas y cada una de sus centrales de generación eléctrica, y probablemente lo haremos de manera simultánea”, advirtió el presidente, quien esta mañana había afirmado que Irán le pidió a Estados Unidos un “alto el fuego”. Luego, el régimen lo desmintió.
Trump -que no habló de la posibilidad de enviar tropas al territorio iraní- también apuntó que el Ejército norteamericano aún no atacó las instalaciones petroleras de Irán, a pesar de ser “el objetivo más fácil de todos”.
“Eso los dejaría son siquiera la más mínima oportunidad de supervivencia o de reconstrucción. Podríamos atacarlas. Con ello, todo habría terminado, y no habría absolutamente nada que ellos pudieran hacer al respecto”, explicó. Trump aseguró además Estados Unidos “derrotó y diezmó por completo” a Irán militar y económicamente, “y en todos los demás aspectos”.
Como se esperaba, el presidente volvió a apuntar contra los aliados de la OTAN, con quienes mantiene una tensa relación por su negativa a involucrarse militarmente en las operaciones para desbloquear el estratégico estrecho de Ormuz.
“Los países del mundo que reciben petróleo a través de Ormuz deben hacerse cargo de ese paso. Deben valorarlo. Deben tomar posesión de él y protegerlo. Pueden hacerlo con facilidad. Nosotros prestaremos nuestra ayuda, pero ellos deberían asumir el liderazgo en la protección de esa vía de la que dependen tan desesperadamente”, dijo.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, viajará a Washington la próxima semana para reunirse con Trump, quien ha conversado con sus asesores sobre la posibilidad de retirar a Estados Unidos de la OTAN si los aliados no colaboran en la reapertura del estrecho de Ormuz. La zona, bloqueada casi en su totalidad por las fuerzas del régimen iraní, es crucial para la economía global, ya que por allí transita un quinto del suministro global de petróleo.