Lefebvristas anunciaron que ordenarán nuevos obispos, más problemas para León XIV
El grupo católico ultratradicionalista anunció que ordenará obispos en julio; el Vaticano quiere evitar una nueva ruptura y su superior se reunirá con Tucho Fernández el jueves próximo.
Los lefebvristas, es decir, los seguidores de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, grupo católico ultratradicionalista cismático creado por el ya fallecido obispo Marcel Lefebvre, vuelven a dar que hablar: lo están poniendo a prueba al papa León XIV.
En lo que representa un nuevo dolor de cabeza para el Pontífice y un desafío a su autoridad, el 2 de febrero pasado el superior de los lefebvrianos, el reverendo italiano Davide Pagliarani anunció que ordenará nuevos obispos el 1° de julio próximo, una noticia que cayó como una bomba.
Davide Pagliarani.
La Fraternidad Sacerdotal, que rechaza diversos aspectos del Concilio Vaticano II (1962-65) y utiliza la denominada misa tridentina preconciliar, oficiada en latín y de espaldas al pueblo (a la que Francisco le impuso restricciones), explicó que tomó esta decisión tras haber mantenido una conversación al respecto con León y obtenido una respuesta no satisfactoria.
El pasado mes de agosto [el superior] solicitó la gracia de una audiencia con el Santo Padre, haciéndole conocer su deseo de exponerle filialmente la situación actual de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
En una segunda carta, le expresó abiertamente y explícitamente la necesidad particular de la Fraternidad de asegurar la continuidad del ministerio de sus obispos, que recorren el mundo desde hace cerca de cuarenta años, para responder a los numerosos fieles apegados a la Tradición de la Iglesia y deseosos de que sean conferidos, para el bien de sus almas, los sacramentos del orden y de la confirmación”, indicó un comunicado del grupo.
“Tras haber madurado largamente su reflexión en la oración, y tras haber recibido de la Santa Sede, en estos últimos días, una carta que no responde en absoluto a nuestras peticiones, el Padre Pagliarani, apoyado en el parecer unánime de su Consejo, estima que el estado objetivo de grave necesidad en el que se encuentran las almas exige tal decisión”, ahondó, en un comunicado desde su cuartel general de Menzingen, Suiza.
Según el Código de Derecho Canónico, tanto el obispo que confiere la consagración episcopal sin mandato pontificio como quien la recibe incurren automáticamente en excomunión latae sententiae, es decir, sin necesidad de declaración formal. La pena está reservada a la Sede Apostólica, lo que significa que solo el Papa, o una autoridad por él delegada, puede condonarla.
El 30 de junio de 1988, en Écône (Suiza), el arzobispo Marcel Lefebvre, junto con el obispo brasileño Antônio de Castro Mayer, consagró a cuatro obispos sin mandato papal para la Fraternidad San Pío X. Lefebvre y De Castro Mayer fallecieron en 1991 bajo excomunión.
En 2009, la Congregación para los Obispos, por mandato de Benedicto XVI (2005-2013), emitió un decreto que levantaba la excomunión de los cuatro obispos consagrados en 1988. El Papa alemán explicó entonces que ese gesto pretendía eliminar un grave obstáculo al diálogo y promover un camino de reconciliación.
El anuncio de hace unos días cambió todo. Si las nuevas consagraciones episcopales anunciadas por la Fraternidad San Pío X se realizaran efectivamente sin mandato pontificio, se daría un dramático regreso a la situación del 30 de junio de 1988, subrayó el diario Avvenire, de la Conferencia Episcopal Italiana.
Pero el papa León -que desde que fue electo, el 8 de mayo pasado, dejó en claro que busca la unidad en la Iglesia-, evidentemente quiere evitar una nueva ruptura, como la que hubo en tiempos de Juan Pablo II (1978-2005).
“Los contactos entre la Fraternidad San Pío X y la Santa Sede continuarán, con el objetivo de evitar fracturas o soluciones unilaterales”, dijo el director de la Sala de Prensa vaticana, Matteo Bruni, tras ser interpelado el lunes por la agencia Kathpress, órgano de información de la Conferencia episcopal austríaca.
Fiel reflejo de lo anterior, este jueves se supo que será el cardenal argentino Víctor Manuel “Tucho” Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe -que se ocupa de estas cuestiones-, uno de los prelados más cercanos al papa Francisco y bajo constante ataque de los sectores más conservadores, el encargado de lidiar con todo este tema, como confirmó un nuevo comunicado de la Fraternidad.
“Tras el anuncio, en el día 2 de febrero, de futuras consagraciones episcopales para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Su Eminencia el Cardenal Fernández escribió al Superior General para proponerle un encuentro en Roma. El Superior General aceptó esta propuesta. La entrevista tendrá lugar el jueves 12 de febrero”, anunció.
“Invitamos a los miembros y a los fieles de la Fraternidad a ofrecer sus oraciones para el buen desarrollo de este encuentro”, completó.
Según los últimos datos publicados en noviembre, la Fraternidad San Pío X cuenta con 1482 miembros de unas cincuenta nacionalidades, con una edad media de 47 años. Entre ellos se encuentran dos obispos, 733 sacerdotes, 264 seminaristas y varias personas consagradas: 145 hermanos religiosos, 88 oblatos y 250 monjas.
La Fraternidad desarrolla su actividad pastoral en 77 países, gestiona cinco seminarios, cuenta con 184 casas propias y dirige 94 colegios, 54 de los cuales se encuentran en Francia.
Marcel Lefebvre.
La Argentina es una de las cuatro comunidades más importantes de este grupo. De hecho, uno de los cuatro obispos a los que Benedicto XVI le levantó la excomunión en 2009 fue el sacerdote británico Richard Williamson, desde 2003 rector del seminario La Reja, en Moreno, que fue expulsado del país por haber negado el Holocausto, en declaraciones que el papa alemán desconocía y que le significaron en su momento un enorme escándalo.
Mucha agua ha pasado debajo del puente. Durante el pontificado de Francisco, el anterior superior de los lefebvrianos, Bernard Fellay, más de una vez atacó públicamente al papa argentino por su visión abierta de la Iglesia. “La situación de la Iglesia es un verdadero desastre y el actual Papa la está haciendo 10.000 veces peor”, lo acusó en 2016, al hablar desde Kansas City. Ahora, como es sabido, la galaxia tradicionalista querría que el papa León XIV levantara las restricciones impuestas por su predecesor sobre la misa tridentina pre-conciliar.
Según la vaticanista Franca Giansoldati, del diario Il Messaggero, “es difícil predecir cómo terminará este partido, que también se disputa en torno al derecho canónico y enfrenta a dos facciones: los innovadores por un lado y los tradicionalistas por el otro”. “En medio de todo esto, León XIV se encuentra prácticamente entre la espada y la pared”, graficó.