El problema de la inseguridad dominó el último debate
Este lunes por la noche se realizó el cuarto y último debate presidencial en Chile, un tramo decisivo en la recta final de la campaña. Pocos días antes de los comicios, los ocho aspirantes a La Moneda buscaron ampliar su alcance más allá de sus nichos.
El cuarto y último debate presidencial en Chile, a pocos días de las elecciones, estuvo dominado por el tema de la seguridad, la principal preocupación ciudadana ante el aumento de la delincuencia y el crimen organizado. Los ocho candidatos buscaron consolidar sus posiciones en un escenario de voto obligatorio y con encuestas no publicadas. La favorita en los sondeos, la izquierdista Jeannette Jara, abogó por una "mano dura de verdad" enfocada en perseguir el dinero del narcotráfico. En contraste, el derechista José Antonio Kast, segundo en las proyecciones y favorito en un potencial balotaje, defendió un plan de seguridad que incluye un muro fronterizo, una zanja, el despliegue de militares y nuevas cárceles.
Los analistas políticos coincidieron en que fue un debate clave pero sin un ganador categórico, aunque señalaron que los favoritos, Jara y Kast, salieron aún más consolidados al evitar errores y afianzar sus estrategias con miras a un balotaje. Otros candidatos como Marco Enríquez-Ominami y la derechista Evelyn Matthei tuvieron desempeños sólidos, aunque se consideró que la arremetida de Matthei podría ser tardía. El debate se caracterizó por un ambiente confrontacional, con fuertes críticas al gobierno actual y un enfoque en temas de seguridad que eclipsó a otros tópicos.
Este lunes por la noche se realizó el cuarto y último debatepresidencial en Chile, un tramo decisivo en la recta final de la campaña. Pocos días antes de los comicios, los ocho aspirantes a La Moneda buscaron ampliar su alcance más allá de sus nichos, en un escenario de voto obligatorio y con encuestas en veda desde el 2 de noviembre que, aunque no se publican, siguen orientando a los comandos puertas adentro.
La seguridad dominó el intercambio en un país donde la delincuencia asociada al crimen organizado y a la migración irregular se convirtió en la principal preocupación ciudadana. La tasa de homicidios se triplicó en la última década —de 2,5 a 6,7 por cada 100.000 habitantes—, aunque Chile continúa entre los países más seguros de América Latina, según la ONU. En ese contexto, varios candidatos endurecieron su discurso.
Jeannette Jara.
La izquierdista Jeannette Jara, favorita para encabezar la primera vuelta, afirmó que la “mano dura de verdad” consiste en perseguir el dinero del narcotráfico. “Quiero llamar a los candidatos de la derecha a que persigamos a quienes tienen el control del dinero del narcotráfico y el crimen organizado”, dijo. Desde la derecha, José Antonio Kast insistió en que “los que van a tener miedo a futuro son los narcotraficantes, el crimen organizado y los terroristas”, y defendió un plan que incluye un muro fronterizo, una zanja, el despliegue de 3000 militares y cárceles de máxima seguridad.
Kast aparece segundo en los sondeos —en veda pública— y se proyecta como favorito para imponerse en un eventual balotaje el 14 de diciembre, respaldado por otros candidatos de derecha como Evelyn Matthei, Johannes Kaiser y Franco Parisi. Kaiser, que ha crecido en las encuestas en las últimas semanas, llamó la atención al asegurar que apoyaría en Chile una operación similar a la realizada a fines de octubre en complejos de favelas de Río de Janeiro, que dejó más de un centenar de sospechosos y cuatro policías muertos. “Si existe poder de fuego de una banda o grupo terrorista, se le tiene que oponer la fuerza del Estado”, afirmó.
José Antonio Kast.
Más allá de los cruces, los especialistas señalaron que fue un debate clave, pero sin un ganador categórico. Según Marco Moreno, analista político de la Universidad Central, los desempeños más sólidos fueron los de Kast y Marco Enríquez-Ominami. Sobre Jara y Kaiser, afirmó que resultan eficaces para su nicho, aunque sin expandirlo. Moreno calificó en diálogo con Emol como más débiles las presentaciones de Harold Mayne-Nicholls y Franco Parisi, por desconexión televisiva y bajo control del conflicto, respectivamente.
Otros expertos coincidieron en que varios candidatos tuvieron su mejor desempeño de la campaña, aunque sin alterar dramáticamente el escenario. Para Juan Pablo Rodríguez, director ejecutivo de Fundación Piensa, “los ganadores fueron Jara y Kast: llegaron como favoritos y salieron más favoritos”. A su juicio, ambos evitaron errores y consolidaron estrategias que los acercan al balotaje. Matthei —más sólida que en debates anteriores— recuperó tono y naturalidad, aunque su arremetida podría resultar tardía. Sobre Kaiser, analistas destacaron su disciplina retórica, aunque cuestionaron su insistencia en debates históricos entre 1973 y 1990, percibidos como desconectados de las preocupaciones actuales.
Johannes Kaiser.
La jornada dejó también momentos inesperados, como la rosa que Kaiser entregó a Matthei por su cumpleaños, aunque el gesto no opacó el ánimo confrontacional del debate. Para el académico Guillermo Bustamante, fue un encuentro “más arriesgado de lo habitual”, donde los candidatos se emplazaron entre sí y cuestionaron con fuerza al Gobierno.