El ejército israelí ha lanzado en la madrugada de este martes nuevos ataques contra Teherán, a pocas horas de que expire el plazo impuesto por el presidente de EEUU, Donald Trump, para que Irán se pliegue a sus exigencias. El republicano aseguró el lunes que Washington podría “destruir un país en una noche y esa noche podía ser este martes”, cuando expira el ultimátum dado al país persa para que reabra el estrecho de Ormuz, a las 20.00 hora local en Washington.
El ejército israelí ha pedido también a la población iraní que evite viajar en tren y acercarse a las vías de ferrocarril, en los habituales mensajes publicados en redes sociales que alertan de inminentes ataques. Mientras, siguen los ataques en el Golfo. Arabia Saudí ha anunciado que ha interceptado y destruido en las últimas horas siete misiles lanzados hacia su región oriental, cerca de instalaciones energéticas. Se espera, además, que el Consejo de Seguridad de la ONU vote este martes una resolución para proteger el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz.

Una crisis peor que las de 1973, 1979 y 2022 juntas
Por su parte, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, se muestra “muy pesimista” respecto a la crisis energética actual, que es peor que las de 1973, 1979 y 2022 juntas, y teme un abril “negro” si no reabre durante este mes el estrecho de Ormuz.
En una entrevista publicada este martes en el diario francés Le Figaro, Birol insiste en que aunque la AIE trabaja en diferentes líneas, como medidas para ahorrar petróleo y gas y podría decidir sacar al mercado una parte más importante de sus reservas estratégicas, “la única, verdadera solución” es “la reapertura del estrecho de Ormuz”. “Mientras siga cerrado, la economía mundial se seguirá enfrentando a muy grandes dificultades”, añade.
Sobre la situación actual, “el mundo no ha vivido nunca una perturbación del aprovisionamiento energético de tal magnitud. Si se observan las tres grandes crisis petrolíferas y gasísticas pasadas, la crisis actual es más grave que las de 1973, 1979 y 2022 juntas. Nos enfrentamos a un gran choque energético que combina choque petrolero, choque gasístico y choque alimentario”, aseguró.
Da por hecho que “la economía mundial va a sufrir” y que los países en desarrollo “serán los más afectados por los precios elevados del petróleo, del gas, de la alimentación y por la aceleración de la inflación”. Por eso se muestra “muy pesimista”.
Preguntado por la decisión tomada por los miembros de la AIE de sacar al mercado 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para tratar de estabilizar los mercados, señala que se está llevando a cabo “progresivamente” y que va a continuar “en las próximas semanas”.
Birol recuerda que es la mayor liberación de reservas de la historia de la organización (que se creó tras la crisis de 1973), que supone un 20% de las que disponen los países y que el resto se utilizará “si es necesario, pero espero que no lo sea”.
El director de la AIE explica que con la guerra en Oriente Próximo han resultado dañadas por los ataques 75 infraestructuras energéticas y “más de un tercio” están “gravemente o muy gravemente afectadas” y volverlas a poner en marcha costará “mucho tiempo”.
Ante esas circunstancias, anticipa que “la arquitectura del sistema energético mundial va a cambiar”, algo que costará “años” pero al final “la geopolítica de la energía se transformará profundamente”. De esa transformación, destaca que las renovables, la solar y la eólica que permiten una rápida instalación, van a progresar de forma mucho más acelerada, “en una escala de unos meses”, un fenómeno que ya se dio con la invasión rusa de Ucrania. Además, “la vida de las centrales nucleares existentes se prolongará; de ahí sacaremos capacidades adicionales”. Y también prevé que, como en los años 1970, la industria automovilística se va a transformar, con un desarrollo mucho más rápido de los coches eléctricos, en particular en Asia, donde la demanda de petróleo es más fuerte.
Su recomendación para los países es, en primer lugar, “utilizar la energía de la forma más prudente posible, ahorrando y mejorando su eficacia. Luego, hay que seguir apoyando el crecimiento de las renovables y desarrollar importaciones de diferentes socios comerciales”.