El ministro de Desregulación y Transformación, Federico Sturzenegger, lanzó una dura ofensiva contra los colegios profesionales del sector inmobiliario, a los que calificó como un obstáculo para la transparencia y la competencia en el mercado. Durante su intervención en el evento “Real Estate 2026”, el funcionario sentenció que la fijación de honorarios mínimos por parte de estas instituciones representa una "aberración social" y confirmó que el Gobierno prepara un paquete legislativo para eliminar las barreras de entrada, como la matriculación obligatoria, que encarecen la intermediación comercial y sube el precio de los inmuebles.

Según el ministro, el objetivo es avanzar hacia un esquema donde el valor de los servicios esté determinado por la calidad y la libre negociación, eliminando lo que definió como "privilegios creados por ley" que terminan afectando al usuario final.
Más allá de la crítica institucional, Sturzenegger trazó una hoja de ruta optimista para el sector, apoyada en tres pilares: la consolidación de un mercado de alquileres libre de intervenciones, el resurgimiento del crédito hipotecario y la apreciación de los activos en dólares.

Al defender la derogación de la ley de alquileres mediante el DNU 70/2023, aseguró que la oferta se triplicó y los precios reales bajaron un 30% gracias a la flexibilidad contractual. Mirando al futuro, proyectó que el éxito del modelo exportador fortalecerá la moneda y empujará al alza el valor de las propiedades, mientras que la estabilidad inflacionaria obligará a los bancos a volcarse masivamente al financiamiento UVA para captar los ahorros de los argentinos, en lo que definió como una década de "boom hipotecario" sin precedentes.