El presidente de CAME, Ricardo Diab, advirtió sobre el cierre creciente de empresas en Argentina, citando como causas principales la baja del consumo y la apertura de importaciones que promueve el Gobierno.
Diab señaló que la menor demanda y la competencia de productos importados, especialmente de China, vuelven a las PyMEs no competitivas. Además, el dirigente indicó que la alta carga tributaria y la falta de demanda productiva impiden la generación de empleo, describiendo la situación económica como un "círculo negativo".
El presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, alertó hoy por el cierre de empresas en Argentina, y entre las principales causas detalla la baja en el consumo y la apertura de importaciones que impulsa el gobierno de Javier Milei.
Diab identificó dos causas principales que convergen para generar la actual situación económica. En primer lugar, el presidente de CAME sostuvo que la baja en el consumo “hace que el comercio en sí mismo no demande a la industria producto por este mismo motivo”.
En ese sentido, desde la organización plantearon soluciones para reactivar el consumo. “Nosotros solicitamos otras alternativas de incentivo al consumo, en lo que tenía que ver con los planes de cuota a largo plazo que dio en un momento facilidades en la forma de estirar el salario”.
Sin embargo, indicó que no tuvo éxito porque el Estado no interviene en las cuestiones de los privados: “Si los bancos no acceden, no aceptan o las plataformas de tarjeta, es muy difícil llevarlo a cabo”.
A esto se le suma la apertura de importaciones: “Muchas empresas ven que no son competitivas con respecto a productos que vienen fundamentalmente de China”.
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El empresario señaló que incluso en rubros como el alimenticio se observa un aumento de productos importados que compiten con los nacionales.
Aunque el comercio internacional es “imprescindible”, para Diab en el crecimiento económico en tecnología y materias primas, ciertos sectores nacionales no logran ser competitivos, lo que “lleva al cierre”.
Observó, además, que la tendencia es “creciente”, al punto que empresarios que no tenían entre sus proyectos ser importadores, ahora lo están analizando. El dirigente gremial también destacó el impacto de la carga tributaria en la competitividad de las empresas argentinas.
“Si sabemos que automáticamente cualquiera de nuestros productos tiene un 50% de impuesto, ya partimos de una situación impositiva muy difícil de resolver”, afirmó, y comparó la situación con otros países que tienen menores cargas o distintos estilos de producción.
En cuanto al mercado laboral, Diab fue contundente al señalar que “en línea genérica, no hay actividad que esté demandando empleo”. Explicó que, aunque una adecuación de la legislación laboral es necesaria, no será suficiente “si no hay demanda productiva”. El presidente de CAME describió la situación como un “círculo negativo”.
Reconoció que, si bien la gente no consume porque “no tiene salarios buenos”, las propias empresas, en especial las PyMEs, están imposibilitadas de mejorar esos salarios sustancialmente debido a la falta de rentabilidad y la fragilidad del contexto económico.
“Estamos inmersos casi en un círculo negativo donde los mismos que declamamos no lo podemos llevar a cabo fácilmente”, afirmó.
Además, el dirigente mencionó que, si bien han dialogado con el Gobierno, la administración actual mantiene “una política macroeconómica y tiene como concepto la libertad”. “El Estado hoy no interviene absolutamente en nada que tenga que ver los privados”, concluyó.