Marcelo Gallardo no continuará como director técnico de River. Lo resolvió este lunes, luego de tomarse varias horas de meditación tras lo que significó la derrota ante Vélez por 1-0, por la sexta fecha del torneo Apertura. La noticia se esperó con ansiedad en las entrañas del Mundo millonario, en una reunión que se dio en el River Camp de Ezeiza con el DT, Enzo Francescoli y el presidente Stefano Di Carlo, que se acercó al predio durante la tarde-noche, sobre el final de la práctica. Y el cónclave duró cerca de dos horas. Ante Banfield, este jueves en el Monumental, dirigirá su último partido.
“Este es un mensaje para todos los hinchas de river. Intentaré ser breve para que no me inunde la emoción y el dolor que significa anunciar que el jueves será mi último partido. Solamente palabras de agradecimiento, principalmente a este enorme club, a su gente, por su amor incondicional durante todos estos años, incluso en los momentos más delicados, como este, en el cual las cosas no salieron como teníamos proyectadas que salgan”, comenzó diciendo Marcelo Gallardo en un video publicado en las redes sociales de River.
Y agregó: “Me invade la emoción y el dolor por no poder cumplir con los objetivos. Simplemente agradecer también a aquellos que realmente han creído en mí, en todo mi cuerpo técnico, para representar a esta enorme institución, con todo lo que eso conlleva y tengo nada más que palabras de agradecimiento para todos. Simplemente mi amor recíproco para todos los hinchas, y espero de todo corazón que esta institución, que ha crecido enormemente en los últimos años, una institución modelo en toda la región, próximamente lo puedan encontrar con buenos resultados futbolísticos para engrandecer todavía más lo que significa River como institución en el mundo. Muchísimas gracias y les mando un fuerte abrazo a todos.”
No se trataba de una situación común para el camino de un entrenador que tuvo un primer ciclo glorioso, pero una segunda parte repleta de dudas, incertidumbres irregularidades y tropiezos, con la llegada de muchos refuerzos que no rindieron y por los que gastó más de 80 millones de dólares. Desde la dirigencia empezarán a trabajar para encontrar un reemplazante del Muñeco.
Gallardo se presentó en el River Camp pasadas las 16 horas para continuar con los trabajos de cara al duelo de este jueves en el que el Millonario recibirá a Banfield por el campeonato local, con un público que hará sentir el disconformismo por el que viene atravesando. Y ahí mismo subió la incertidumbre por la resolución que iba a tomar. Entrenó a los jugadores y luego se reunió con los principales dirigentes.
Una señal de incertidumbre se había generado con Gallardo este domingo al abandonar el vestuario visitante del estadio José Amalfitani. El primer aviso fue la suspensión de la conferencia de prensa. Luego, se despidió uno por uno de sus asistentes, colaboradores y futbolistas, a quienes sólo les comunicó que se tomaría estas horas para reflexionar en frío y definir pasos a seguir. Se fue en silencio, escoltado por la seguridad y seguido por Matías Biscay y Hernán Buján, sus ayudantes directos. Sólo esbozó un “chau”, a los periodistas ubicados en la antesala del vestuario.

Nada hacía prever esta situación en diciembre de 2025, cuando había renovado su vínculo hasta finales de este año. Pero la crisis futbolística y los malos resultados generaron replanteos internos hasta en el propio Gallardo. Las tres caídas en fila que suma River en estas seis fechas disputadas del torneo Apertura (1-4 ante Tigre y 0-1 frente a Argentinos Juniors y Vélez, respectivamente) y las 12 derrotas en los últimos 20 partidos entre todas las competencias impactaron en un Gallardo que -como nunca antes- llegó a pensar en dar un paso al costado.
Lo que sucede es más profundo en River. El Muñeco no logró que su propuesta futbolística se consolide desde su regreso en aquel 1-1 contra Huracán en Núñez, el sábado 10 de agosto de 2024. Le costó mostrar con continuidad una idea de juego y tampoco conquistó títulos que le permitieran fortalecerse. A diferencia de su primera etapa, compuesta por siete conquistas internacionales y otras siete campeonatos locales, pero apenas pudo dar la vuelta olímpica en una liga, Gallardo no estuvo preciso con la toma de decisiones.