Pymes industriales advierten que peligran 15.000 empresas y 140.000 empleos
El bloque pyme industrial presentó un duro diagnóstico sobre el impacto de la recesión y la apertura de importaciones.
Las pequeñas y medianas empresas industriales argentinas atraviesas una de las crisis operativas más agudas de las últimas décadas, al punto de poner en juego su propia supervivencia. Así lo reflejó el último informe elaborado por el bloque de entidades que agrupa a las pymes industriales del país, donde se traza un panorama de extrema vulnerabilidad. De acuerdo con los datos estadísticos y las proyecciones sectoriales presentadas, la combinación de una persistente caída en las ventas del mercado interno, la flexibilización para el ingreso de productos terminados del exterior y el aumento desproporcionado de las tarifas de servicios públicos configuran un escenario en el cual unas 15.000 empresas se encuentran en riesgo inminente de cierre. El correlato social de este colapso fabril implicaría la pérdida directa de al menos 140.000 puestos de trabajo registrados.
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La preocupación del sector no se basa en presunciones, sino en la aceleración de los indicadores de capacidad ociosa y cese de actividades que reportan las cámaras regionales de ramas sensibles como el calzado, el textil, la metalmecánica ligera y la marroquinería. Los dirigentes pymes señalan que la velocidad de la contracción económica ha licuado el capital de trabajo de los talleres y las pequeñas fábricas, que ya no encuentran margen para sostener sus estructuras de costos fijas. A diferencia de las grandes corporaciones, las pymes industriales carecen de espalda financiera para financiar inventarios que no se venden, lo que está provocando un corte en la cadena de pagos y el inicio de procesos de suspensiones y despidos preventivos.
Ante este panorama catastrófico, el bloque empresarial elevó un petitorio formal a las autoridades nacionales exigiendo la implementación inmediata de un plan de ayuda y contingencia. Entre las herramientas solicitadas con mayor urgencia se destacan el lanzamiento de líneas de crédito productivo a tasas subsidiadas para recomponer el capital de trabajo, la declaración de la emergencia impositiva para el sector que suspenda por tiempo determinado las ejecuciones fiscales y los embargos de cuentas corrientes, y un esquema de segmentación tarifaria que amortigüe el impacto del costo energético en los procesos manufactureros.
El reclamo pyme introduce un matiz de tensión en la agenda económica del Gobierno. Mientras la administración nacional focaliza sus esfuerzos discursivos y macroeconómicos en el equilibrio fiscal y la desregulación de los mercados, el subsector que genera más del 70% del empleo privado formal advierte que las reglas de juego vigentes están asfixiando el motor de la actividad local. Los industriales remarcan que la pérdida de una pyme no es un dato estadístico reversible a corto plazo, sino la destrucción de capacidades técnicas, maquinaria instalada y puestos laborales calificados que demandará años volver a reconstruir en el tejido social del país.