Minería: carta abierta a la comunidad de Mendoza

La autora es vecina de Uspallata y fundamenta la necesidad de alcanzar un debate serio sobre la actividad minera.

ECONOMIA

Mendoza atraviesa un momento de debate profundo sobre su modelo de desarrollo, su presente y, sobre todo, su futuro. En ese marco, creemos necesario aportar una voz serena, responsable y constructiva.

Es innegable que existen miradas distintas, preocupaciones genuinas y sensibilidades diversas. El cuidado del agua, del ambiente y de nuestro territorio es un valor compartido por todos los mendocinos, sin excepción. No pertenece a un sector, ni puede ser apropiado como bandera excluyente.

Miriam Bustos Coscia.

Mendoza es una provincia pacífica, construida sobre el respeto, el trabajo, el esfuerzo y la convivencia. Por eso los mendocinos rechazamos profundamente el caos, las agresiones, las divisiones y las hostilidades, vengan de donde vengan. Ningún objetivo legítimo se alcanza mediante el enfrentamiento ni la intimidación. PRECISAMOS Y DEBEMOS GENERAR UNA PROPUESTA SUPERADORA.

Al mismo tiempo, también es una realidad que nuestra provincia necesita imperiosamente ampliar su matriz productiva para dar cabida a muchas otras actividades que generen trabajo, inversión y oportunidades para sus comunidades. Negar esa necesidad no la hace desaparecer; abordarla con responsabilidad, sí permite transformarla en futuro de prosperidad.

Por eso quiero expresar con claridad una convicción que debería ser la premisa que nos una:

Necesitamos acompañar e impulsar toda actividad socio productiva que promueva el desarrollo, que se realice dentro del marco de la ley y que esté sujeta a controles administrativos, ambientales, técnicos e institucionales estrictos y permanentes.

Cuidar el ambiente y producir no son conceptos opuestos, sino desafíos que deben integrarse con información, tecnología, control y compromiso. La experiencia, el conocimiento científico y los mecanismos de fiscalización existen, y deben fortalecerse, no ignorarse.

Es imperioso dejar de lado los mensajes que generan temor, enfrentamientos o divisiones innecesarias. Mendoza necesita debates maduros, basados en datos, procesos legales y diálogo respetuoso, no en consignas alarmistas ni en descalificaciones.

Hay muchas formas de expresar preocupación y compromiso. Algunas hacen más ruido; otras trabajan en silencio. Todas pueden aportar cuando el debate se dé con responsabilidad y respeto por las instituciones, contribuya a una convivencia sana y a la toma de decisiones informadas.

Estoy convencida de que el camino es construir juntos, con responsabilidad ciudadana, respeto institucional y mirada de largo plazo. Sin negar diferencias, pero sin romper puentes.

Porque el desarrollo bien hecho incluye, cuida y deja futuro.

Porque Mendoza necesita diálogo, no grietas.

Porque el progreso responsable es posible.

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