Mendoza entre las tres provincias que cumplen los 190 días de clases

Un informe de Argentinos por la Educación analizó los calendarios del nivel primario de las 24 jurisdicciones; la información alerta sobre la continuidad de las trayectorias educativas de los estudiantes. Solo tres provincias tienen esa cantidad de días de clases.

SOCIEDAD

Una cosa es lo que se planifica, otra la que efectivamente se ejecuta. Así surge del informe de Argentinos por la Educación en el que se analizan los calendarios escolares oficiales del nivel primario presentados por las 24 jurisdicciones para este año, vistas desde la meta propuesta por el Consejo Federal de Educación (CFE). Esto es: tener no solo 180 días de clase como establece la ley, sino 190 efectivos. Esta última disposición fue impulsada por ese órgano que reúne a los ministros de Educación de todo el país tras la pandemia para revertir el efecto de la pérdida de horas de clase.

Sin embargo, cuando se analizan cómo impactan los feriados nacionales, los provinciales y las jornadas institucionales con suspensión de clases, solo tres provincias alcanzarán este año el objetivo: Santiago del Estero (192 días), San Luis (191) y Mendoza (190). El resto de las jurisdicciones alcanzan y superan los 180 días de clase, a excepción de Catamarca, donde solo habrá 178.

Además, si se analiza cuántas horas de clase tendrán los estudiantes de escuelas primarias, siete provincias no garantizan el mínimo de 760 horas para una proporción de los alumnos. Se trata de Santa Cruz, La Rioja, Río Negro, Tucumán, San Juan, Buenos Aires y Chubut. “En consecuencia, 718.712 alumnos no tendrán el mínimo de horas de clase requerido”, señala el informe “Calendarios escolares 2026: horas de clases y planificación provincial del año escolar”, elaborado por Gustavo Zorzoli, educador y exrector del Colegio Nacional de Buenos Aires, María Sol Alzú y Tomás Besada, ambos especialistas de Argentinos por la Educación.

El informe aclara que estos números se refieren a los días y horas de clase programados oficialmente por los ministerios provinciales y no a su cumplimiento efectivo, que puede verse afectado por paros, problemas de infraestructura, ausencias docentes, problemas climáticos u otros factores.

El trabajo subraya que en la Argentina no existen datos oficiales sobre la cantidad de días y horas efectivos de clase, pero sí hay estudios y denuncias que muestran una brecha significativa entre la planificación de los calendarios y el tiempo escolar efectivo.

“A partir de los calendarios y de las fechas informadas por la Secretaría de Educación de la Nación, se observa que todas las provincias tienen 10 días de receso invernal. En 2026, se anunciaron 19 feriados nacionales por la Vicejefatura de Gabinete del Interior (incluyendo los que tienen fines turísticos) y, además, las escuelas no tienen clases en Jueves Santo. De estos 19 feriados, solo uno coincide con el fin de semana (20 de junio). A su vez, cuatro feriados (1° de enero, 16 y 17 de febrero y 25 de diciembre) coinciden con las vacaciones de verano para todas las provincias. El feriado del 9 de julio, junto con el puente turístico del 10, afecta a cinco provincias que no tienen su receso invernal en esa fecha. Trece provincias tienen al menos un feriado provincial, y todas las provincias tienen asueto por el Día del Maestro”, se informa.

Desde la sanción de la ley Nº25.864 en 2003, se estableció un piso de 180 días efectivos de clase para los niveles obligatorios del sistema educativo y se dispuso que las jurisdicciones elaboren sus calendarios superando ese mínimo. “Desde entonces, el cumplimiento de esta meta se ha convertido en un indicador relevante del funcionamiento del sistema educativo y de la capacidad estatal para sostener trayectorias escolares regulares. Luego del impacto provocado por la pandemia de Covid-19, que implicó una interrupción prolongada de la presencialidad en 2020 y un restablecimiento parcial en 2021, el Consejo Federal de Educación resolvió elevar el umbral mínimo anual a 190 días de clase, con el objetivo de compensar la pérdida de tiempo pedagógico y favorecer la recuperación de aprendizajes. Este criterio fue ratificado para los ciclos lectivos 2023, 2024, 2025 y 2026 mediante las resoluciones Nº 431/22, 451/23, 484/24 y 508/25, respectivamente”, detalla el informe.

Y se agrega que la resolución 484/24, introdujo una definición más precisa del concepto de “día efectivo de clase” en el nivel primario, estableciendo un mínimo de cuatro horas reloj de actividad pedagógica presencial. “A partir de esta normativa, los calendarios escolares deben garantizar al menos 190 días de clase o su equivalente en 760 horas reloj anuales, y prever mecanismos de compensación en caso de no alcanzar dicha meta”, se explica.

“Por séptimo año consecutivo analizamos los calendarios escolares del nivel primario y la serie nos muestra que, si bien hemos mejorado en el cumplimiento de la meta de 180 días de clase, la inmensa mayoría de los responsables del área educativa no cumplen con el acuerdo federal que vienen votando por unanimidad sobre la necesidad de alcanzar un piso de 190 días de clase. Es más, este umbral ha sido alcanzado en 2026 solo por el 12% de las jurisdicciones. Es que en la Argentina no cumplir con los acuerdos educativos, como en tantos otros temas trascendentales, no tiene consecuencias para los funcionarios de turno. Ni siquiera el contralor nacional se ocupa de su acatamiento, en especial cuando se sabe que los calendarios firmados y publicados distan en mucho de su concreción durante el año”, afirma Zorzoli

Consultadas fuentes del Ministerio de Capital Humano, del que depende la Secretaria de Educación, señalaron: "Desde nuestra gestión, el tiempo escolar es un eje central de la agenda, tanto a nivel nacional como federal. No se trata solo de cumplir con un número de días en el calendario, sino de garantizar cuánto tiempo real de enseñanza tienen efectivamente los estudiantes dentro de la escuela. Por eso, el Consejo Federal avanzó con resoluciones que ponen el acento tanto en las horas efectivas de clase como en el fortalecimiento de la información para su seguimiento, y no solo en el conteo administrativo de jornadas. Hoy la prioridad es asegurar más tiempo pedagógico, con políticas concretas como la extensión de la jornada y la política de una hora más, que buscan que los chicos estén más tiempo aprendiendo en la escuela, con foco especialmente en lengua y matemática".

Y agregaron: “Al mismo tiempo, estamos trabajando para contar con información más precisa sobre las jornadas reales, las horas efectivamente dictadas y el presentismo, que es un factor clave para que ese tiempo se traduzca en aprendizajes. No alcanza con que la escuela esté abierta: es fundamental que los estudiantes estén en la escuela. Contar con mejores datos es indispensable no solo para tomar decisiones, sino también para diseñar incentivos adecuados en el financiamiento y acompañar mejor a las jurisdicciones, para que los estudiantes estén más horas en la escuela aprendiendo. Desde Nación estamos acompañando y apoyando este proceso con todas las jurisdicciones”.

Los resultados que presenta el informe, no solo incluyeron los feriados oficiales, sino que se consideraron otras circunstancias en las que se suspenden las jornadas escolares. “¿Qué sucede cuando descontamos también las jornadas institucionales? Los días destinados a las llamadas “jornadas institucionales” durante los cuales las y los docentes se capacitan, juegan un papel importante en la cantidad de días de clase que tiene cada jurisdicción. Algunas provincias prevén suspensión total de clases para los alumnos cuando hay jornadas institucionales, mientras que otras las realizan sin suspensión de actividades”, detalla el informe.

Bajo este análisis, la mayoría de las jurisdicciones cumplen con 180 días de clase, sin embargo, Catamarca no los alcanza al descontar las jornadas institucionales consideradas en sus calendarios. Según se indica, “en siete provincias parte de la matrícula no llega al umbral mínimo de 760 horas. Este es el caso de Santa Cruz (91%), La Rioja (87%), Tucumán (72%), San Juan (51%), Río Negro (49%), Buenos Aires (25%) y Chubut (20%). En su conjunto, esto implica que 718.712 alumnos del nivel primario (equivalentes al 15% de la matrícula) no alcanzarán el mínimo anual de horas de clase. La magnitud es menor que la estimada para 2025, cuando se calculó que 2.013.611 alumnos (42% de la matrícula) no llegaría a ese piso”.

Organización

“El calendario escolar no es un simple trámite administrativo; es la columna vertebral que organiza el tiempo de enseñanza. En este marco, existe una preocupación legítima sobre la distancia entre los días planificados y los efectivamente dictados. Factores como conflictos laborales, problemas de infraestructura, factores climáticos y el ausentismo docente o de los mismos estudiantes erosionan significativamente el tiempo pedagógico real. Sin un sistema de monitoreo nominal que registre lo que sucede día a día, corremos el riesgo de que los 190 días establecidos por el Consejo Federal de Educación sean solo una meta teórica. Eso deja a los alumnos librados a una continuidad pedagógica frágil que afecta directamente la calidad de sus aprendizajes”, sostiene Flavio Buccino, especialista en gestión educativa.

“El sistema educativo tiene dos obligaciones centrales: garantizar el acceso a la educación obligatoria y sostener trayectorias de sus estudiantes, de modo que puedan transitar y finalizar la educación obligatoria apropiándose de aprendizajes significativos para la vida adulta. En las últimas décadas avanzamos en materia de cobertura, pero no logramos superar serias dificultades en materia de egreso efectivo y en la calidad de los aprendizajes. Cumplir efectivamente con los 180 días de clase y avanzar en la jornada extendida en primaria es un paso imprescindible, pero no suficiente: se necesitan políticas que aseguren escuelas abiertas y en condiciones dignas, docentes bien formados y reconocidos, y familias y estudiantes comprometidos con su escuela”, analiza Teo Saralegui, coordinador de Investigación e Incidencia Pública de Asociación Conciencia.

El informe hace foco en la necesidad de contar con un sistema de información nominal que permita hacer un seguimiento de la cantidad de días y horas de clase efectivos que tienen los alumnos. Además, que exista información pública sobre presentismo de estudiantes, docentes, paros o cierres por problemas climáticos o edilicios. En ese sentido, el estudio resalta que “la brecha entre lo planificado y lo efectivamente enseñado podría ser significativa”.

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