Mario Vadillo advirtió sobre la letra chica de los subsidios eléctricos
“El subsidio no desaparece, pero deja de ser un derecho amplio para transformarse en un beneficio condicionado, con topes de consumo y evaluaciones permanentes”, manifestó.
El abogado especializado en defensa del consumidor, Mario Vadillo, advirtió sobre los cambios introducidos por el Gobierno nacional en el sistema de subsidios energéticos, que reemplazó el antiguo Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) por el nuevo Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF). Según explicó, no se trata de una quita directa ni de un anuncio rimbombante, sino de un cambio de reglas que impacta de manera progresiva en el bolsillo de millones de hogares.
“El subsidio no desaparece, pero deja de ser un derecho amplio para transformarse en un beneficio condicionado, con topes de consumo y evaluaciones permanentes”, señaló Vadillo. “Ya no alcanza con estar subsidiado: ahora importa cuánto se consume, quién figura como titular del servicio, quiénes viven en el hogar y qué dicen los registros del Estado sobre esa vivienda”, agregó.
Vadillo explicó que la migración del RASE al ReSEF es automática y que los usuarios que ya estaban inscriptos no deben realizar trámites nuevos para continuar en el sistema. Sin embargo, remarcó que esa continuidad “no garantiza nada”, ya que el nuevo registro evalúa y reevalúa constantemente a los hogares. “Si el sistema decide excluir a un usuario, estamos ante una decisión administrativa que afecta servicios esenciales, y como tal puede y debe ser impugnada. No es un favor del Estado, es un acto administrativo que debe estar debidamente fundado”, sostuvo.
En materia de electricidad, el nuevo esquema incorpora un límite claro al consumo subsidiado. Durante los meses de mayor demanda -enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre- el subsidio alcanza hasta 300 kWh mensuales, mientras que en los meses templados -marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre- el tope se reduce a 150 kWh mensuales. Todo consumo que supere esos valores se paga a tarifa plena, aun cuando el hogar continúe formalmente dentro del ReSEF. “El subsidio no se pierde de golpe, pero se vuelve insuficiente. El usuario sigue subsidiado en los papeles, pero la boleta sube igual”, explicó Vadillo.
Además, durante 2026 se aplica una bonificación adicional transitoria en electricidad que comienza en enero y se reduce mes a mes, hasta quedar únicamente el subsidio base del 50 % hacia fin de año. “Es un ajuste silencioso: no hay anuncio de quita, pero el alivio se va achicando con el correr de los meses”, advirtió.
Respecto del gas natural por redes, Vadillo detalló que se mantiene un subsidio general del 50 % entre abril y septiembre, coincidiendo con el período de mayor consumo por calefacción. Entre octubre y marzo no hay subsidio general, salvo regímenes específicos. En paralelo, continúa vigente el régimen de Zona Fría, creado por ley nacional, que se aplica en regiones de bajas temperaturas como Mendoza y gran parte del interior del país. Este beneficio se refleja como descuento directo en la factura: 50 % para jubilados, pensionados, beneficiarios de planes sociales y hogares de menores ingresos, y 30 % para usuarios residenciales en general alcanzados por el régimen. “Es un subsidio clave, porque reconoce que en invierno el consumo no es una elección, es una necesidad”, remarcó.
Según estimaciones oficiales citadas por el abogado, alrededor de 7,5 millones de hogares, cerca del 45 % del total del país, quedarían excluidos del esquema de subsidios energéticos con el nuevo sistema. Otros 9 millones de hogares mantendrían algún nivel de asistencia, aunque condicionado por topes de consumo y bonificaciones decrecientes. Vadillo alertó que la exclusión “no es automática ni transparente”, ya que depende del cruce de datos que realiza el ReSEF con distintos organismos del Estado, como ANSES, AFIP/ARCA, registros de la propiedad, registros automotores e información financiera vinculada a consumos y gastos con tarjeta.
“El análisis ya no es individual, sino por hogar. Si el sistema detecta varias personas viviendo en el mismo domicilio, suma ingresos, bienes, vehículos y consumos. Con ese cómputo conjunto puede retirar el subsidio, incluso cuando uno de los integrantes tenga ingresos bajos”, explicó Vadillo.
En ese marco, el abogado subrayó un punto clave que muchos usuarios pasan por alto: la titularidad del servicio. “En hogares donde vive una persona con Certificado Único de Discapacidad, un jubilado o alguien con ingresos bajos, es importante que el servicio esté a nombre de esa persona, siempre que efectivamente resida allí. No es un atajo ilegal, es ordenar la titularidad para que refleje la realidad del hogar y evitar decisiones injustas del sistema”, afirmó.
Finalmente, Vadillo destacó que con este nuevo esquema los hábitos de consumo y la eficiencia energética se vuelven determinantes. “El sistema no castiga al que consume poco, castiga al que se pasa del tope. Y ese castigo no llega con un anuncio, llega mes a mes, kilovatio a kilovatio, cuando el consumo cruza el techo que ahora tiene el subsidio”, concluyó Mario Vadillo.