Industria y construcción volvieron a caer y la reactivación económica sigue en "efecto serrucho"

Tras el repunte de marzo, los datos del INDEC muestran que los dos sectores cerraron en abril mes en rojo.

ECONOMIA

La expectativa de una recuperación sostenida de la economía argentina sumó un nuevo capítulo de cautela tras conocerse los indicadores oficiales de los sectores más dinámicos de la actividad privada. Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) revelaron que, luego del marcado repunte registrado durante marzo, tanto la actividad industrial como la construcción volvieron a contraerse en abril en la medición desestacionalizada. El panorama expone la volatilidad del actual proceso económico, caracterizado por los analistas como un avance irregular antes que un crecimiento consolidado en forma de "V".

De acuerdo con el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI), las fábricas operaron en abril con una baja del 2,1% respecto al mes anterior, acumulando una caída interanual del 2,8% y un retroceso del 2,4% en el primer cuatrimestre del año. El freno fabril fue generalizado, afectando a 12 de las 16 ramas evaluadas por el organismo. Los sectores vinculados al consumo interno y los bienes de capital sufrieron los mayores impactos: el rubro textil se desplomó un 22,2% interanual, mientras que maquinaria y equipo se contrajo un 20,2%, la producción de indumentaria y calzado cayó un 15,9% y las terminales automotrices disminuyeron su actividad un 10,7%. En la vereda opuesta, el sector de sustancias químicas, con un alza del 16,7%, y la refinación de petróleo, que creció un 5,6%, actuaron como los principales amortiguadores para evitar un derrumbe estadístico mayor.

Por el lado de la construcción, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) reflejó un retroceso mensual aún más pronunciado, con un desplome del 4% en comparación con marzo. En términos interanuales, la actividad cayó un 2,8%. A pesar de este bache, el sector conserva un saldo positivo del 2,1% en el acumulado del primer cuatrimestre, gracias al fuerte arrastre estadístico que había dejado el mes precedente. La parálisis parcial se evidenció con fuerza en el despacho de insumos básicos al mercado: la venta de mosaicos graníticos disminuyó un 18,9%, el yeso cayó un 17,5%, las cales se redujeron un 16,4% y el cemento portland experimentó una baja del 12,7%. La única nota destacada del bloque fue el despacho de hierro redondo y aceros para la construcción, que se incrementó un 15,7% respecto al mismo mes del año pasado.

El Palacio de Hacienda buscó matizar el impacto de estas cifras negativas poniendo el foco en las mediciones de mediano plazo. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó a través de sus canales de comunicación que el indicador de tendencia-ciclo —que suaviza las fluctuaciones estacionales y los saltos bruscos mensuales— continuó mostrando cifras positivas, con un incremento del 0,1% para la industria y del 0,3% para la construcción. Según la mirada oficial, este índice encadena cinco meses consecutivos de mejoras en el sector manufacturero y seis en el sector constructivo, ratificando el rumbo general de la economía.

Sin embargo, el escenario planteado por el INDEC sintoniza con las advertencias que vienen realizando distintos actores productivos. Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) señalaron en sus últimos informes de actividad que la persistente caída del poder adquisitivo del salario y los elevados niveles de stock en los comercios continúan frenando la demanda de bienes nacionales. Asimismo, cámaras sectoriales como la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) han enfatizado que el freno total a la obra pública dispuesto por la administración central para sostener el superávit fiscal sigue golpeando fuertemente el nivel de empleo y el consumo de materiales a gran escala, limitando las posibilidades de que la actividad privada compense de manera inmediata la retirada del Estado en la infraestructura.

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