¿Esto es todo lo que pudo hacer Milei por bajar la pobreza?

Se agota su plan porque se estanca la caída de la inflación, a pesar de la guerra, y siguen pidiendo salarios por debajo de la suba de precios. Lo puede salvar los desajustes metodológicos de la medición, pero se acabó la disminución de 10 puntos de pobreza como venían. Hasta aquí llegó Milei.

ECONOMIA

Hay varias señales que indican que la tasa de pobreza se estancará o subirá levemente en las próximas mediciones. Es muy probable que el modelo de Javier Milei comience a mostrar su agotamiento en este punto, debido a que también se complicó su plan para bajar la inflación.

No habrá más noticias con fuertes bajas de la pobreza porque ya pasaron las comparaciones entre semestres con altos índices de inflación, contra semestres de subas de precios por debajo del 3%. Ahora lo que queda es el núcleo duro de pobreza que se podrá romper si se sigue bajando la inflación y mejoran los ingresos. Lo primero se complicó más allá de la guerra de Medio Oriente, y lo segundo es bastante improbable. Entonces, esto es todo lo que habrá hecho Milei por bajar la pobreza y el porcentaje, que queda, cerca del 30%, es el esperable para un modelo económico como el que lleva adelante.

¿Puede implementar otras políticas Milei para sacar a la gente de la pobreza más allá de lo que marque el indicador?

Sí, pero no hay una discusión sobre este punto y va a contramano de esta idea. Es que al fijar paritarias que van por debajo de la inflación, los ingresos seguirán siendo ajustados para las personas y lamentablemente caerán en la pobreza o se mantendrán en ella.

Tampoco hay fuertes planes de capacitación, más allá de lo que se promociona con los vouchers que reemplazan al Programa Volver al Trabajo, pero sin la asignación de dinero mensual para eliminar la intervención de movimientos sociales. Aspirinas para el cáncer.

Sí apuesta fuerte Milei a que no haya mayores complicaciones al mantener la Tarjeta Alimentar y la Asignación Universal por Hijo al ritmo de la inflación. Pero, también se van agotando estas municiones del Gobierno.

Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) indica que, en febrero de 2026, los montos transferidos en función de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar (TA) cubren aproximadamente el 39% de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en un hogar de 2 adultos y 2 adolescentes (Hogar tipo A).

Este porcentaje baja significativamente al considerarse la Canasta Básica Total (que incluye otros servicios básicos para la subsistencia). Así entonces la AUH y la TA cubrieron el 18% de dicha canasta en un hogar tipo A.

Agregan que desde fines de 2024 se evidencia una tendencia decreciente en los niveles de cobertura. En noviembre de ese año, las transferencias cubrían alrededor del 71% de la CBA para los hogares tipo A, y alrededor del 31% de la CBT.

Guido Agostinelli, economista y empresario, dijo por X que hay que entender qué se está midiendo exactamente. Lo que muestra el Indec no es bienestar general. Mide pobreza monetaria. O sea: ingresos. Si el ingreso de tu hogar supera la línea de pobreza, no sos pobre para esa medición. Si no la supera, sí.

Y hay otra discusión importante: la canasta con la que se mide la pobreza también tiene un problema parecido al del IPC. Los servicios, que fueron de lo que más aumentó, tienen poco peso. O sea: aun dentro de la medición monetaria, hay debate sobre qué tan bien refleja hoy el costo real de vivir en Argentina.

Ahora bien, no nos quedemos solo con encuestas. Miremos también registros administrativos: recaudación, morosidad, empleo registrado. Una encuesta estima un universo. Un registro administrativo surge de datos efectivamente registrados y suele dar una señal más dura de lo que está pasando en la economía.

Por ejemplo, la recaudación. El IVA vinculado al consumo cayó 6,5% real y la recaudación total cayó 8,8% real. Todo esto ajustado por la inflación oficial del Indec. O sea: incluso usando el IPC oficial, ya da caída.

Segundo dato: la morosidad de las familias con el sistema financiero ya está en 10,6% y desde la llegada de Milei se triplicó. Cada vez más gente no puede pagar los préstamos que tomó. Eso no es una encuesta ni una percepción: es un dato duro del sistema financiero.

Tercero: empleo. Hay casi 290 mil puestos de trabajo registrados menos. Y la desocupación subió 1,8 puntos: pasó de 5,7% a 7,5%. Además, los empleadores cayeron en 22.608. O sea: menos gente contratando, menos empleo registrado y más desempleo.

Después miremos ingresos. Los salarios privados registrados caen 2,3% real. Los salarios públicos, 17,9%. El salario mínimo, 37,6%. Y las jubilaciones mínimas más bono, 9,4%. Cuesta compatibilizar todo esto con una mejora tan fuerte en pobreza.

Y acá aparece el dato más extraño de todos: los salarios privados no registrados suben 69,4% real en la gestión Milei (si contemplas el rezago ronda el 22%). No los registrados. No los públicos. No los jubilados. No el salario mínimo. Los informales.

Ese dato merece ser revisado con cuidado. Primero, porque viene con 5 meses de rezago. Segundo, porque hubo preguntas nuevas en la encuesta sobre informalidad. Y tercero, porque en los informales la medición se hace por valor hora: cualquier inconsistencia entre ingresos declarados y horas declaradas puede alterar el resultado.

El otro dato clave es la AUH, que sube 98,5% real. Entonces, si por un lado tenés una encuesta donde los informales “vuelan” y por el otro una transferencia social que casi duplica su poder de compra, ahí tenés una parte importante de la explicación de por qué baja la pobreza monetaria.

Mención aparte merece el aumento en planes sociales y asignaciones, que, si bien son una buena noticia, dejan en claro que el modelo "liberal-libertario" tiene serios problemas.

En definitiva, hay que marcar que, si casi todos los registros administrativos vienen dando mal y justo la pobreza y los ingresos informales dan muy bien por encuesta, como mínimo hay una inconsistencia que merece explicación.

Al explicar esto y preguntarle El Medio si entendía que podía ser el último dato con fuerte baja de la pobreza de la administración Milei, al menos durante el 2026 y parte del 2027, Agostinerlli dijo: “Sí, parece que ahora va a revertirse, pero hay que ver si los informales siguen dando tan arriba”.

Por su parte, Eduardo Donza, Investigador, Coordinador de Desarrollo de Datos y Especialista en Trabajo y Desigualdad del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), coincide en que son los últimos indicadores que mostrarán descensos “muy buenos” de pobreza para Milei. Entiende que “el mercado de trabajo comienza a tener inconvenientes, lo cual es posible que repercuta en los ingresos de los hogares. Al desagregar por trimestres, ya se ve que en el 4° trimestre de 2025 es mayor que en el 3°. Cerca de 26,9 y 29,5 pobreza en personas”.

Hay que recordar también que el Observatorio Social de la Deuda Argentina, viene señalando los problemas técnicos de la medición de pobreza. Desde el año pasado afirman que hay que diferenciar entre el fenómeno de la pobreza y el de su medición. En contextos de alta volatilidad, tanto por fuertes incrementos en los precios como ante la desaceleración inflacionaria, la medición de la pobreza por ingresos no logra captar adecuadamente esos cambios; mucho más si durante el proceso, tuvieron lugar alteraciones en la estructura de precios y en los instrumentos de medición de los ingresos. Un análisis más cuidadoso de la serie estadística oficial sugiere que, aunque la caída de la pobreza es real, su magnitud se encuentra sobrerrepresentada por la medición.

Esta sobrerrepresentación se explica en primer lugar porque la medición utiliza umbrales de indigencia y de pobreza basados en canastas básicas que responden a una estructura de consumo desactualizada, correspondiente a la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO) de 2004-2005 -sin haber sido ajustada según la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO) 2017-2018. Los procesos de devaluación, liberación de precios y aumento en las tarifas de servicios, aumentaron esta distorsión, afectando la capacidad de la medición para reflejar con fidelidad la efectiva capacidad de consumo de los hogares.

En segundo lugar, se ha registrado una mayor captación neta de ingresos laborales y no laborales por parte de la Encuesta Permanente de Hogares (INDEC), eventualmente derivada tanto de cambios en el instrumento de medición de los ingresos como de un mejor registro de estos en un escenario de menor inflación. Este avance metodológico, que debe ser valorado positivamente, condiciona, no obstante, la comparabilidad con series de ingresos, indigencia y pobreza previas.

En consecuencia, y sin desconocer que se evidencian mejoras económicas en los hogares con respecto a los peores momentos de esta década, corresponde advertir que los datos oficiales sobrerrepresentan la magnitud del alivio social. Para corregir parte de este sesgo en la evolución de los indicadores de pobreza, el INDEC debería acelerar la actualización de las canastas de referencia, evaluar el impacto de los cambios en los instrumentos de captación de ingresos y transparentar los efectos de estos factores sobre las series históricas. 

Solo así se podrá contar con indicadores más consistentes que den cuenta de los logros, pero que también puedan representar más claramente la persistencia de problemas estructurales de inclusión económica, laboral y social en la Argentina.

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