El Gobierno prepara créditos baratos a través del Nación para empresas con el fin de que despegue la economía

Empresarios analizan los nuevos préstamos impulsados para fomentar el financiamiento productivo, aunque surgen dudas sobre su impacto real.

ECONOMIA

El Gobierno parece decidido a apurar la reactivación de la economía real. A través del Banco Nación ampliará la oferta de créditos a tasas de interés más bajas para capital de trabajo de las empresas, que se sumarán a las ya vigentes.

La activación de estas líneas para pequeñas y medianas empresas dan cuenta de una nueva etapa, a la que quiere apuntar el Gobierno: apuntalar la actividad con financiamiento más accesible para las empresas.

En ese marco, se analiza el lanzamiento de líneas de crédito para pequeñas y medianas firmas con tasas sensiblemente inferiores a las actuales del mercado. El costo de esas líneas podría ubicarse en torno al 20%-25% anual de TNA.

La iniciativa estaría orientada, sobre todo, a compañías que necesitan fondos para sostener capital de trabajo, recomponer stock, cubrir pagos corrientes o financiar operaciones cotidianas en un contexto en el que la recuperación sectorial avanza a distintas velocidades.

Cuotas sin interés

Por otra parte, se mantiene la posibilidad de pagar en 20 cuotas sin interés las compras con tarjetas de crédito.

Los rubros son los siguientes:

  • Tecnología y electrodomésticos
  • Artículos para el hogar
  • Muebles y decoración
  • Materiales para la construcción
  • Colchones y descanso
  • Bicicletas

Para adherir a esta promoción, es necesario utilizar tarjetas de crédito emitidas por el banco y comprar en comercios adheridos.

Giro en la estrategia

La posibilidad de préstamos con tasas por debajo de los niveles hoy vigentes marca un giro relevante dentro de la estrategia oficial.

Hasta ahora, el foco del Palacio de Hacienda estuvo puesto en el ajuste fiscal, la desaceleración inflacionaria y la normalización monetaria.

Sin embargo, a partir de las últimas semanas se dio un cambio de tendencia: la tasa -que ya había retrocedido al 24,5% en febrero y al 23,3% en marzo- profundizó su caída hasta el 20,0% en lo que va de abril. Esta reducción de casi 15 puntos porcentuales respecto al pico de enero sugiere una normalización en la liquidez del sistema y un ajuste en las expectativas de corto plazo.

Esta dinámica de baja también derramó, aunque con matices, sobre otras herramientas clave para el capital de trabajo de las empresas.

Los adelantos en cuenta corriente, que son el termómetro del financiamiento inmediato para las pymes, mostraron una trayectoria similar. Luego de tocar un techo del 43,5% en enero, estas tasas descendieron al 38% en febrero, al 34,3% promedio en marzo; y al 25,5% anual en el día de ayer.

Nuevo objetivo: que la estabilidad se sienta en las empresas

El "mundo pyme" atraviesa una situación compleja. Si bien los rubros vinculados al agro, energía, minería o exportaciones muestran un buen dinamismo, amplios segmentos del comercio, la industria y los servicios aún operan con márgenes ajustados y ventas por debajo de otras épocas.

Una línea especial canalizada a través de bancos públicos podría convertirse en una herramienta relevante para aliviar tensiones de caja y mejorar el ritmo de actividad.

Más todavía cuando los bancos privados se muestran resistentes a dar créditos, en medio de un pico en los niveles de morosidad.

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