De la toga Romana al feed de Instagram: La Construcción visual del candidato en Mendoza
Por qué la competencia por el poder nunca fue solo una disputa de ideas, sino un ejercicio implacable de representación visual. Análisis de los perfiles que apuntan a la Gobernación.
La palabra "candidato" tiene un origen profundamente político que revela una regla inmutable: la política siempre fue, en parte, una puesta en escena.
El término proviene del latín candidatus, derivado de candidus ("blanco brillante"). En la República romana, quienes aspiraban a ocupar una magistratura debían presentarse en el foro vistiendo una toga candida, blanqueada con tiza para intensificar su luminosidad. No era una moda; era un código estricto de posicionamiento.
El blanco operaba como un mensaje directo. Permitía identificar rápidamente al aspirante en la multitud, pero sobre todo, escenificaba pureza, honestidad y rectitud moral. El candidato no solo pedía el voto: se vestía de idoneidad. Desde la consultoría política, esta es la primera lección documentada de construcción de imagen pública. No bastaba con tener alianzas; había que "parecer" apto para gobernar.
Hoy, la toga candida ya no es literal, pero la lógica del "uniforme político" es más fuerte que nunca. La estética personal, la paleta de colores, la ausencia o presencia de corbata, son la tiza con la que hoy se blanquea al dirigente. Quienes compiten por el poder diseñan su propia toga digital para destacar en el ágora de las redes sociales.
Si cruzamos este concepto con los perfiles de Instagram de los dirigentes mendocinos con proyección hacia la Gobernación, el resultado es revelador. Nadie está vestido al azar. En el scroll infinito, el "uniforme" define el arquetipo:
1. El Uniforme de Gestión (La Hegemonía de la Camisa)
Los dirigentes con base territorial entienden que su mayor capital para disputar el sillón de San Martín es mostrarse como "hacedores". Han adoptado el saco sin corbata o la camisa arremangada como el estándar de la cercanía ejecutiva.
Matías Stevanato & Emir Félix: Ejecutan a la perfección el manual del gestor empático. Camisa celeste o blanca, saco azul/gris, cuello abierto. Es la estética transversal por excelencia: "estoy trabajando, pero soy accesible". Transmiten estabilidad tradicional.
Tadeo García Zalazar: Su arquetipo es el tecnócrata de resultados. Comparte el código de la gestión, pero su registro es mucho más institucional y burocrático (firmas, paneles, escritorios). Su "toga" es la eficiencia radical, aunque sacrifica calidez visual.
Ulpiano Suarez: El arquetipo del "gestor urbano/dinámico". Ulpiano mezcla el saco de gestión con ropa de alta montaña, lentes de sol deportivos y bicicletas. Su branding es interesante porque asocia su imagen personal al "estilo de vida" de la Ciudad de Mendoza: moderno, activo, sustentable, fit. Su "toga" transmite vitalidad. No es el político de escritorio, es el político en movimiento.
2. El Traje del Poder (La Vía Nacional)
Luis Petri: Es el único que utiliza sistemáticamente el traje oscuro con corbata. Su "toga" no busca la cercanía barrial; proyecta estatura de Estado y orden. Su feed refleja su rol como actual Diputado Nacional, pero con un empaque visual que apunta a lo más alto del Ejecutivo, sumando un factor aspiracional y de celebrity junto a su pareja. Juega en otra liga visual, apostando a la investidura formal por sobre el barro territorial.
3. La Identidad de Nicho y la Calle
Aquí vemos cómo la vestimenta segmenta y le habla a públicos muy específicos.
Emanuel Fugazzotto: El branding temático. Su "toga" es verde. Hay una saturación deliberada de este color en corbatas y fondos. Sumado a sus anteojos de marco grueso y trajes, construye un perfil legislativo y técnico, atado indisolublemente a su partido.
Mario Vadillo: La cercanía extrema. Su uniforme es el chaleco inflable (puffer vest). En política, el chaleco grita "calle". Se muestra en situaciones cotidianas (con una tortilla, viajando en avión, usando el celular). Es un branding defensivo, anti-escritorio.
Gabriel Sottile: La nueva derecha. Traje oscuro, camisa impecable, cero corbata y barba cuidada. Es el uniforme de la juventud corporativa/libertaria. El contraste visual busca transmitir "renovación sin perder la autoridad del traje".
Lautaro Jiménez: La antiestética. En la izquierda dura, la "toga cándida" individual es un vicio burgués. Su uniforme es la camisa a cuadros, la mochila y el megáfono. No hay candidato, hay colectivo y resistencia.
4. Las Lideresas: Entre la Curaduría y la Fluidez
Flor Destéfanis: La líder curada. Tiene uno de los ecosistemas visuales más pulidos. Usa muchísimo el blanco, las blusas claras y retratos de alta gama. Su imagen es limpia y firme, explicitando su ambición de poder ("Quiero ser presidenta"). Entiende que la imagen inmaculada proyecta autoridad automática.
Anabel Fernández Sagasti: La estética fluida. No tiene un uniforme sistematizado. Su feed es una montaña rusa visual: del traje rojo fuego (un statement de liderazgo fuerte) a la ropa informal de pura militancia. Prioriza el registro de la acción política por sobre la consolidación de un "empaque" personal.
La Pregunta Incómoda
Viendo este ecosistema donde todos intentan comunicar "pureza de intenciones" a través de trajes a medida, chalecos de calle o ropa de montaña, surge una pregunta de laboratorio para los asesores de campaña: ¿Qué pasaría si un candidato a gobernador decidiera volver al origen y vestirse de blanco inmaculado en todas sus apariciones públicas para diferenciarse del resto?
La trampa es creer que la literalidad romana todavía funciona. Hoy, un candidato vestido 100% de blanco no comunicaría pureza; en el ecosistema actual, leeríamos a un gurú espiritual desconectado de la realidad, a un líder mesiánico o, en el mejor de los casos, a un médico de guardia.
La pureza y la honestidad ya no se visten de tiza blanca. Hoy, la "toga candida" se construye con buena iluminación, calidad de audio, ausencia de ruido visual en el encuadre y una coherencia brutal entre lo que el dirigente viste y lo que hace cuando cree que nadie lo está grabando. El papelón moderno no es mancharse la camisa; es que el votante descubra que estás usando un disfraz.
Lucas Inostroza es publicista, analista y consultor político, codirector de Opinión Mendoza