Colombófilos se quejan por la decisión de desregular a las palomas mensajeras
La Federación Colombófila Argentina criticó con dureza la sorpresiva derogación de la normativa que obligaba al registro y matriculación de las aves de carrera, argumentando que la medida destruye un sistema de ordenamiento histórico y sanitario que no le generaba ningún tipo de costo económico.
La Cámara de Diputados de la Nación aprobó y giró al Senado el proyecto de la denominada Ley Hojarasca, una ambiciosa iniciativa oficial orientada a la depuración del Boletín Oficial mediante la eliminación de decenas de leyes que la gestión gubernamental considera obsoletas o en desuso. Sin embargo, la media sanción del texto legislativo, impulsado de manera directa por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, no tardó en despertar las primeras e inesperadas reacciones de rechazo en el tejido asociativo civil.
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El principal foco de conflicto se desató dentro de la comunidad de criadores y entrenadores de palomas mensajeras de carrera de todo el país, quienes manifestaron públicamente su profunda disconformidad ante la inminente pérdida del marco legal específico que ordenaba y amparaba su actividad recreativa y deportiva.
El punto de discordia radica en la supresión de la normativa que obligaba a la Federación Colombófila Argentina a fiscalizar formalmente el año de nacimiento, el origen y la correspondiente asignación de matrículas de identificación para cada una de las aves afectadas a las competencias de larga distancia. Mientras que desde las filas del oficialismo fundamentaron la derogación bajo la premisa de terminar con una intervención estatal e burocrática considerada innecesaria en el ámbito de las organizaciones privadas, las entidades que nuclean a los criadores salieron al cruce de manera unánime.
Los portavoces del sector argumentaron que el registro oficial no representaba erogación alguna para las arcas públicas y funcionaba, en rigor, como una herramienta indispensable de trazabilidad sanitaria y control de propiedad, por lo que advierten que la desregulación total amenaza con desarticular una disciplina centenaria que posee un fuerte arraigo institucional en diversas provincias argentinas.