Según lo anunciado en el pronóstico del tiempo, en el inicio del año se vivirá una jornada sofocante en Mendoza. Las temperaturas seguirán altas y, aunque no hay alerta meteorológica para el jueves, es importante tomar algunas precauciones.
“Muy caluroso con nubosidad variable, vientos leves del Noreste”, indicó para el 1 de enero la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas.
Además, el organismo provincial consignó tiempo inestable en la zona Norte de la provincia. Poco nuboso en la Cordillera. La máxima rondará los 37 grados centígrados y la mínima marcará 23.
Cómo evitar un golpe de calor en las fiestas
A las altas temperaturas se debe sumar la dieta, poco amigable, que se suele realizar en las fiestas de Fin de Año. En medio de la celebración y motivado por el clima festivo, las personas tienden a comer más de lo habitual. Esto sumado a las altas temperaturas puede ser un problema.
El agotamiento y golpe de calor son trastornos ocasionados por el aumento de la temperatura del cuerpo como consecuencia de la exposición prolongada a altas temperaturas y humedad o del esfuerzo físico intenso.
En estas situaciones, el cuerpo tiene dificultades para regular su temperatura. El golpe de calor es una forma grave de lesión por calor y la temperatura del cuerpo alcanza los 40° C o más.
En caso de no sentirse bien por el calor, pedir ayuda. Y si además aparecen síntomas como dolor de cabeza, dolor abdominal, náuseas, vómitos o mareos, consultar con urgencia al médico.
Entre las medidas a tener en cuenta, se aconseja beber abundante agua durante todo el día, evitar el ejercicio físico al aire libre en horas de sol intenso y permanecer en lugares frescos.
La ingesta calculada de la población sana es entre 2 y 2,5 litros sumando bebidas y alimentos. En la época de altas temperaturas se debe incrementar la ingesta de líquidos, por pérdidas adicionales por la temperatura ambiental y el ejercicio. La sed no es una alerta eficaz para una hidratación suficiente. La sensación de sed aparece cuando ya se ha perdido el 1 a 2% del peso en agua.
La mejor fuente es el agua potable y pura. Su ingesta diaria no debería ser menor a las dos terceras partes de la recomendación diaria de agua, aproximadamente unos 1.500 ml.
También es importante evitar el consumo de bebidas alcohólicas o muy dulces y las infusiones calientes; usar ropa suelta, de materiales livianos y colores claros y protegerse del sol poniéndose gorra o sombrero.
Las personas mayores de 65 años y los niños y quienes padecen enfermedades crónicas, respiratorias o cardíacas, hipertensión arterial, diabetes y obesidad deben extremar más los cuidados.
Recomendaciones para los grupos de riesgo
- Para lactantes y niños pequeños
- Dar el pecho a los lactantes con más frecuencia.
- Hacer que beban agua fresca y segura.
- Que estén en lugares frescos y ventilados.
- Mojarles el cuerpo con agua fresca.
- Adultos mayores y personas con enfermedades crónicas
- Tomar abundante líquido, en especial agua, al menos 2 litros diarios y con frecuencia, aunque no se sienta sed.
- Evitar salir a la calle en las horas más calurosas del día.
- Cubrir la cabeza con sombrero o gorra y vestirse con ropa ligera, de colores claros.
- Usar anteojos para protegerse del sol.
Para los jóvenes y adolescentes
- No consumir bebidas con alcohol, ya que aumentan la temperatura corporal y las pérdidas de líquido. No es conveniente tomar cerveza para aliviar la sed y el calor.
- Evitar los esfuerzos físicos o actividades deportivas exigentes.
- Sentarse y descansar cuando sientan mareos o fatiga.
- Recordar las recomendaciones generales sobre la hidratación, alimentación y refrescar el cuerpo.
Recomendaciones generales
- En caso de tener que salir a la calle, caminar en lo posible por la sombra.
- Darse un baño diario, preferentemente en forma de ducha o bien refrescarse con paños húmedos.
- Aumentar el consumo de frutas y verduras frescas.
- Evitar el alcohol, las bebidas con cafeína y las comidas calientes.
- Dentro de la casa, quedarse en la habitación más fresca.
- En caso de no sentirse bien por el calor, pedir ayuda. Y si además aparecen síntomas como dolor de cabeza, dolor abdominal, náuseas, vómitos o mareos, consultar con urgencia al médico
- En caso de vivir solo, tratar de mantenerse en contacto con alguien cercano.