El cornejismo ha insistido sobre la transparencia y la rigurosidad en cuanto a las decisiones técnicas vinculadas con el destino de las obras que se financian con los Fondos del Resarcimiento. Desde que el Gobierno de la Nación completó el envío de los U$S 1.023 millones, explicaron que las obras que se financiarían serían las del Banco Integrado de Proyectos, las que estaban sujetas a cumplir con rigurosos requisitos.
La exigencia fundamental, en la que han insistido distintos funcionarios, es que las obras que se realicen tengan algún mecanismo de repago real, además de cumplir con estándares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) e informes de la Dirección de Planificación de la Subsecretaría de Infraestructura.

Bueno, una vez más, parece que lo que leyeron en el párrafo anterior son mentiras. Es que no siempre esto se hace para decidir si se avanza con una obra. Es más, el cornejismo dejó de lado la pregonada rigurosidad técnica y utilizó los Fondos del Resarcimiento para autofinanciarse, manoteando plata para otorgársela una vez más a una de las empresas más beneficiadas en los últimos 10 años: la constructora Ceosa de Fernando Porreta.
Es que, como informó el portal Mdz, se le destinaron a Ceosa U$S 100 millones para avanzar con las obras del Metrotranvía al aeropuerto, obras que no iban a ser financiadas con Fondos del Resarcimiento y que contarían con dinero de rentas generales, pero se usó dinero del Fondo transitoriamente para garantizar su continuidad.

Hay que tener muy en claro una cosa y repetimos, el cornejismo insiste en el repago de las obras para mantener, de esa manera, el Fondo del Resarcimiento. Obviamente que nadie cree que eso suceda y seguramente si en 15 o 20 años vamos a preguntar, seguramente no estarán los U$S 1.023 millones en ningún lado.
Para que queden claras las mentiras del cornejismo sobre este punto es importante recordar que en mayo del año pasado, El Medio publicó un informe sobre el Metrotranvía en el que se indicaba: “…mantener el servicio de Metrotranvía sale casi el triple que el resto de las líneas que componen el MendoTran, el esquema de transporte público de la provincia de Mendoza. Los trenes transportan solo un 20% de los pasajeros que lleva cualquiera de los otros grupos que tienen las concesiones de colectivos, pero tener en funcionamiento cada dupla cuesta alrededor de un 200% más que un bus urbano”. No se repaga el Metrotranvía, pero le dieron U$S 100 millones a Ceosa para seguir con una obra que tendremos que sostener todos los mendocinos. Nunca nos enteraremos si es necesaria la llegada del Metrotranvía al aeropuerto, ni tampoco si es el momento de gastar U$S 150 millones en un tren. ¿Caprichos? ¿Negocios? ¿No hay otras prioridades en una provincia sin motores económicos sólidos?
Antes que el cornejismo anunciara que el Tren de Cercanías, el que unirá el Este con la Ciudad, fuera adjudicado a Ceosa, ya se sabía que la empresa de Porreta sería la ganadora. Todos en el ámbito empresarial lo sabían. Hasta el empresario exhibía en sus instalaciones sin problemas, máquinas que nada tenían que ver con el Metrotranvía y sí con rieles de trenes.