Salario docente: ¿en qué puesto del ranking nacional está Mendoza?
Un informe nacional indica que Mendoza está última, desde el gremio afirman que está en el puesto 18. El gobierno explica que los datos no están tomando los ítem remunerativos.
Y una vez más, como les gusta responder a los economistas; depende. Depende de la fuente, de cómo hicieron la medición y de otros factores.
Esta nota comenzó basándose en los datos de un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones en Gestión, Desarrollo y Control de Organizaciones, por el Afispop y por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), que depende de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet.
Según este informe y tomando el salario bruto de un maestro de primaria con jornada simple y 10 años de antigüedad a septiembre del 2025, Mendoza está última en el ranking nacional.
Tampoco le va bien a la Provincia si miramos, según el mismo informe, la variación del salario bruto de un maestro de primaria de jornada completa con 10 años entre septiembre del 2024 y el mismo mes del 2025. Mendoza queda antepenúltima, delante de Tucumán y Chubut.
La idea instalada por el cornejismo de que pagarle buenos salarios a los docentes no es garantía de que los chicos aprendan, la están cumpliendo a rajatabla según este informe. Por qué será entonces que los resultados de las pruebas Aprender en matemáticas fueron desastrosos y no logran mejorarlos desde que llegaron al gobierno. Sin dudas la mejora de los resultados no pasa por el salario docente, pero tiene que ver.
De este tema también se ocupa el informe del IIEP cuando destaca algunos puntos sobre el vínculo entre financiación y calidad educativa y señala qué pasa con los salarios, si influyen o no en ese vínculo: “Las condiciones laborales de docentes y no docentes, que involucra una dimensión salarial pero también las tareas asociadas al rol, la cantidad de horas frente a curso, el tamaño de los grupos y la cantidad de instituciones en las que trabajan”.
¿Qué dice el gremio?
Gustavo Correa, titular del SUTE, afirma que existe un informe de Ctera que ubica a Mendoza en el puesto 18 del ranking nacional, un poco mejor que en el informe del IIEP pero penoso igual.
Correa explicó que “la diferencia se debe a que el informe de Ctera incluye el ítem aula y arraigo. El arraigo puede cobrarlo cerca del 50% de los docentes, pero ítem aula le llega al 92%” y agregó: “Con 10 años de antigüedad el ítem aula llega a 65 mil pesos y el arraigo a 150 mil pesos más”.
¿Qué dice el Gobierno?
Qué un maestro de jornada simple con 10 años de antigüedad, 100% de zona y 30% arraigo cobra unos 927 mil pesos de salario neto y de bruto 1.130.847 pesos.
Los números del cuadro que publicamos a continuación son los sueldos en bruto a noviembre, del último acuerdo paritario, mientras que el dato nacional es de septiembre y no tienen los ítems remunerativos.
El informe y los salarios
El estudio del IIEP destaca que los salarios docentes constituyen el principal componente del gasto educativo provincial y representan una proporción mayoritaria del presupuesto destinado a educación. La determinación y actualización de los haberes docentes se desarrollan en un esquema mixto, donde las provincias asumen el pago directo de los salarios, mientras que el Estado nacional ha intervenido históricamente a través de mecanismos de coordinación y financiamiento complementario.
Explican que este esquema de financiamiento descentralizado se traduce en una elevada dispersión salarial entre jurisdicciones, reflejo tanto de las asimetrías fiscales provinciales como de las diferencias en prioridades presupuestarias y capacidades de negociación. En septiembre de 2025, Neuquén –la provincia que registraba el salario bruto más elevado para un maestro de primaria de jornada simple con 10 años de antigüedad- presentaba una remuneración 142% superior a la observada en Mendoza, la jurisdicción con el salario más bajo para ese mismo perfil docente.
Agregan que en este contexto, existieron en los últimos años dos mecanismos de alcance nacional diseñados para disminuir la disparidad entre provincias: el Fondo de Compensación Salarial Docente (FCS) y el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID).
- El FCS, actualmente vigente y enmarcado en la Ley de Financiamiento Educativo, tiene un impacto limitado sobre los salarios docentes y actúa principalmente como un complemento focalizado en las provincias con mayores rezagos relativos.
- En cambio, el FONID cumplió desde fines de la década de 1990 un rol central como herramienta de apoyo financiero a las provincias y de reducción de brechas salariales entre jurisdicciones.
Pero, llegó Milei. Su discontinuación a comienzos de 2024 implicó una transferencia directa de responsabilidades financieras hacia los gobiernos provinciales, profundizando las tensiones fiscales en un contexto de restricción presupuestaria generalizada.
La eliminación de este instrumento no solo afectó el nivel de ingresos de los docentes, sino que también incrementó la presión sobre los presupuestos provinciales, obligando a las jurisdicciones a redefinir sus estrategias salariales en función de los recursos propios. Esta situación ha derivado en respuestas heterogéneas, lo que contribuyó a una ampliación de las brechas salariales entre provincias y a la intensificación de la conflictividad en el ámbito educativo.
La evolución del salario docente
La evolución salarial no fue homogénea entre jurisdicciones, reflejando nuevamente las asimetrías fiscales y presupuestarias del sistema educativo descentralizado. La composición de la variación real presenta fuertes disparidades interprovinciales. Neuquén se destaca como la única provincia que muestra una evolución positiva del salario real en la comparación entre septiembre de 2025 y el mismo mes de 2015, con un incremento del 6%. Santiago del Estero, en segundo lugar, logra sostener en la actualidad un salario real equivalente al vigente en 2015.
En contraste, el resto de las jurisdicciones evidencia un deterioro salarial persistente respecto de aquel punto de referencia. Las caídas más pronunciadas se observan en Chubut, con una reducción acumulada del 45%, y en Tucumán, con una disminución del 41% del salario real. Estos desempeños ilustran el impacto desigual que han tenido los ciclos macroeconómicos recientes y la retracción del financiamiento nacional sobre la capacidad provincial para sostener el poder adquisitivo de los salarios docentes.