Preocupación por el riesgo aluvional del Gran Mendoza
El Ministerio de Energía y Ambiente firmó un convenio con la Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional para que realice un análisis integral de la seguridad del sistema de defensa aluvional del área metropolitana.
A través del decreto 3242 firmado el 231 de diciembre del año pasado el Ministerio de Energía y Ambiente celebró un convenio con la Facultad Regional de Mendoza de la UTN con el objetivo de evaluar el sistema de defensa aluvional del Gran Mendoza. En concreto, se le asignó a la UTN el estudio denominado “Análisis de la Seguridad Hídrica del Sistema de Defensa Aluvional del Área Metropolitana de Mendoza – Etapa I”.
El objeto de ese convenio es analizar integralmente la seguridad hídrica de los diques Maure, Los Papagayos, Derivador San Isidro y Pantano Campo Espejo, "identificando amenazas, cuantificando riesgos y proponiendo medidas de mitigación priorizadas según su impacto y viabilidad técnica".
"El estudio reviste carácter estratégico para la prevención y mitigación del riesgo aluvional, la protección de la población, la infraestructura crítica y los bienes públicos y privados del Área Metropolitana de Mendoza, beneficiando directamente a más del cuarenta por ciento (40%) de la población provincial", se puede leer en el decreto.
El convenio, por el cual la UTN cobra 120 millones de pesos, tendrá una duración de un año con otro año de prórroga.
"La prevención, mitigación y reparación de las catástrofes socio-naturales se sustentan en una adecuada regulación, fiscalización y control de la infraestructura crítica de la sociedad. Las presas, diques y embalses son obras de primordial importancia, por lo cual sus condiciones de seguridad deben ser óptimas en todo momento para gestionar adecuadamente el riesgo y la emergencia", consta en el anexo del decreto.
"El riesgo aluvional de la región a estudiar, está dado por la ubicación del área metropolitana contigua a la precordillera, la cual durante el periodo estival recibe la descarga de agua proveniente de las lluvias torrenciales propias de la temporada, que drenan a través de cauces aluvionales. Estos cauces secos durante la mayor parte del año se constituyen en caudalosos arroyos cargados de detritos y sedimentos que muchas veces desbordan los canales de evacuación del agua, afectando su paso a personas y bienes", explican desde el Ministerio de Energía y Ambiente.
A raíz de ello, decidieron realizar un diagnóstico pormenorizado del estado de situación de la infraestructura para fortalecer la resiliencia del área metropolitana frente a eventos aluvionales extremos.