Permisos récord y más empleo: cómo se reconfiguró la construcción tras el freno a la obra pública

Con menos obra pública y un mercado obligado a reconfigurarse, la construcción mostró en 2025 señales de repunte impulsado por la demanda privada, la estabilidad de costos y la reconversión de las empresas.

Los permisos de construcción alcanzaron en 2024 el nivel más alto de la serie histórica, un indicador clave para anticipar la actividad del sector.
ECONOMIA

El sector de la construcción viene atravesando muchos cambios en los últimos años. Desde que el Gobierno nacional decidió frenar a cero el financiamiento de obra pública, la actividad tuvo que reinventarse, dando paso a un escenario completamente nuevo, que en nada se parece al que existía antes de la llegada de Milei.

Para entender la magnitud del cambio, es necesario conocer algunas estadísticas. Un dato que refleja la dinámica de la actividad, es el que tiene que ver con los permisos de construcción. De acuerdo a la información publicada por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), en 2023, último año de gobierno de Alberto Fernández, se registraron 997.701 m2 de superficie autorizada para construir. Un año más tarde, en 2024, el número ascendió a 1.129.353 m2, un valor que no solo representó una mejora del 13,2% en relación al año anterior, sino que además marcó un nuevo récord histórico. No hay datos disponibles publicados sobre el 2025, pero diferentes empresarios consultados por El Medio coincidieron en que la tendencia se mantuvo durante este año. 

Es importante tener en cuenta que parte de los permisos de construcción que se registraron durante el 2024 se traducen en obras realizadas en 2025. Es el dato más cercano al que se puede acceder para conocer el comportamiento de la construcción, dado que no hay estadísticas publicadas que permitan hacer un seguimiento más actualizado. Hasta hace poco la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) presentaba mes a mes datos vinculados a la demanda de cemento por provincia, pero, por pedido del Gobierno nacional, tuvo que dejar de hacerlo (ahora publica con un año de retraso).

Otro dato que refleja un repunte de la actividad es el que tiene que ver con la mano de obra. Según el Ieric, en agosto de este año se contabilizaron 13.877 trabajadores formales en el sector en Mendoza, lo que representa una mejora del 15,7% en relación a igual mes del año pasado. Asimismo, se observa un leve repunte en la cantidad de empresas en actividad. El dato más reciente corresponde a septiembre de este año, mes en el que se contabilizaron 676 firmas constructoras activas, ocho más que el año pasado. 

Qué pasa en 2025

Más allá de los números, resulta de particular interés conocer la realidad sectorial de la mano de los propios protagonistas; los empresarios. A partir de los testimonios recogidos, una primera conclusión aparece con claridad: 2025 fue un año de reacomodamiento, pero no de parálisis. Las empresas se vieron obligadas a repensar su modelo operativo, especialmente aquellas que dependían en gran medida de la obra pública. En algunos casos hubo reconversión hacia obras privadas de pequeña y mediana escala; en otros, asociaciones con desarrolladores para garantizar continuidad de trabajo. Lo que prácticamente no se escuchó fue la idea de detener la actividad: la mayoría buscó alternativas para seguir en movimiento.

Los empresarios consultados coinciden en que la demanda privada tomó un rol mucho más relevante que en años anteriores. Mientras el Estado redujo su participación a mínimos históricos, los proyectos impulsados por familias, pymes o inversores individuales comenzaron a ganar espacio. Muchos de ellos se volcaron a la construcción como refugio de valor, en un contexto en el que los costos se mantuvieron relativamente acotados y en el que el precio del metro cuadrado resultó más accesible que en otras etapas.

Sin embargo, también advierten que el mercado no se comportó de manera uniforme. Los desarrollos de gran escala, especialmente los que requieren financiamiento o plazos largos, siguieron mostrando señales de cautela. En cambio, las obras chicas —viviendas individuales, dúplex, locales comerciales y ampliaciones— fueron las más dinámicas. Las constructoras medianas y pequeñas encontraron en este segmento el espacio más propicio para sostener su actividad.

El tema del financiamiento también es un punto crucial. La falta de líneas específicas para construcción, sumada a una oferta limitada de créditos hipotecarios, continúa siendo uno de los principales obstáculos para la expansión del sector. Si bien algunos bancos retomaron las líneas indexadas, los empresarios coinciden en que todavía no generan el volumen necesario como para impulsar un salto significativo en la actividad.

Otro punto que mencionan es la estabilidad en los costos. Tras los fuertes movimientos de precios registrados entre 2023 y 2024, este año la variación fue más moderada. Algunos materiales importados mostraron oscilaciones, pero en general se percibe un mercado más tranquilo. Eso permitió mejorar la previsibilidad de los proyectos y redujo los riesgos de desfasajes en los presupuestos, algo fundamental para atraer inversores.

Las perspectivas del sector

De cara al futuro, el sector mantiene una expectativa moderadamente positiva. Según una encuesta realizada por el Indec, tres de cada cuatro empresas constructoras espera que la actividad se mantenga o mejor en los próximos meses.

La mayoría de los consultados cree que la actividad podría seguir creciendo en 2026 si se mantienen la estabilidad macroeconómica y la previsibilidad en los costos. No obstante, los empresarios enfatizan la misma idea: sin un esquema de financiamiento más robusto, la recuperación será parcial y dependerá exclusivamente del dinamismo del capital privado.

En síntesis, la construcción atraviesa un momento de transformación profunda. Los datos muestran un repunte, pero las razones y la dinámica detrás de ese movimiento son muy diferentes a las de años anteriores. Con menos Estado, más iniciativa privada y un mercado que busca reacomodarse, 2025 dejó en claro que el sector está lejos de caer, pero también de volver al modelo tradicional. 

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