La profesora que enseña sintaxis con Bad Bunny para enfrentar la crisis de lectura
Laura Galeazzi enseña gramática y comprensión lectora a través de canciones y humor. Sus videos suman miles de seguidores y alimentan un debate más amplio sobre la hiperconectividad.
Una noche de enero de este año, la docente Laura Galeazzi estaba cenando con su familia cuando su celular se volvió loco. Comenzó a recibir una catarata de mensajes en sus redes sociales. Ella pensó que su hijo había tocado algo de la configuración del aparato. Cuando el chico tomó su teléfono, le dijo: “Mamá, te volviste viral”. El video en cuestión fue publicado poco después del show de medio tiempo del Super Bowl LX. Allí se ve a Laura frente a un pizarrón en el salón de su casa haciendo la sintaxis de una oración: “Titi me preguntó si tengo muchas novias”. “Titi es el núcleo de mi oración compuesta por subordinación. ¿Por qué digo eso? Porque tiene dos verbos. El verbo de la oración principal es preguntó. ¿Quién preguntó? Titi, un sujeto expreso simple…”.
Y así continúa la explicación sobre la popular canción de Bad Bunny que, por supuesto, sus alumnos conocen. Con un contenido claro y con dosis de humor —aparece bailando en la introducción de algunos de sus posts—, Laura convirtió algo tan árido como el análisis de oraciones en un contenido divertido y viral.
“Un día, un alumno me preguntó: ‘Profe, ¿se pueden analizar las canciones?’. Le respondí que sí y le expliqué que, en lengua, el orden de los factores sí altera el producto. Como vi que ese enfoque los entusiasmaba y despertaba su interés, empecé a trabajar más a partir de las canciones”, recuerda.
Hoy su canal incluye sintaxis de canciones, recursos literarios, el uso de la coma y conceptos básicos de literatura, entre otros temas. Galeazzi cree que el humor, los videos y las canciones ayudan a cambiar la disposición de los chicos frente al aprendizaje.
“Suceden dos cosas: generan confianza y hacen que los chicos comiencen a creer en sí mismos. Si un chico cree en sí mismo, puede aprender cualquier cosa. El humor hace que ellos lleguen al conocimiento de mejor manera, más predispuestos. Muchos dicen: ‘Profe, estoy mal en comprensión lectora porque no leo’. Pero miran videos, series y películas. Deducen, intuyen, entienden… Las estadísticas se miden siempre en base a una lectura impuesta”, cree la docente, que ejerce desde 2001.
Hilda Elizabeth Vieyra es acompañante terapéutica de chicos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y con desafíos en el aprendizaje. Ella conoce de cerca el trabajo de Laura y destaca su mirada particular de la educación y su trabajo como fuente de inspiración. “Si no encontramos formas atractivas de enseñar, vamos a quedar obsoletos. Laura es una buscadora constante. Donde todos ven problemas, ella ve algo para resolver”, dice.
Docente de matemáticas en la misma escuela donde enseña Galeazzi, Flavia Terrizzano valora también su relación con los chicos. “Laura tiene algo muy valioso: sabe poner límites, pero desde el afecto. Los alumnos perciben que lo importante es que entiendan, aprendan y avancen a su propio ritmo. Eso los engancha. También tenemos que empezar a pensar cómo cambia la educación cuando cada estudiante lleva una herramienta tan poderosa como un celular. Hoy los chicos tienen una computadora en el bolsillo”, dice.
Su aporte quizá tome más dimensión en un país como Argentina, donde continúan las disputas entre el Gobierno y las universidades por el financiamiento y los salarios docentes y donde la mitad de los chicos en edad escolar no entiende lo que lee, según los resultados recientes de las pruebas Aprender Alfabetización.
“En Argentina, las últimas evaluaciones regionales de la Unesco mostraron que cerca de la mitad de los estudiantes de tercer grado presentan dificultades para comprender adecuadamente lo que lee”, advirtió Federico del Carpio, coordinador de políticas educativas de la organización Argentinos por la Educación. En ese contexto, calificó como “valiosas” a las estrategias de La Profe Humor. “Es importante distinguir motivación de entretenimiento. El objetivo de la educación no es divertir a los estudiantes sino despertar la pasión por aprender. Cuando una propuesta logra fortalecer esa motivación genuina, se convierte en una verdadera herramienta educativa”, finalizó.
En su casa del barrio de Flores, Galeazzi se para frente al pizarrón improvisado para grabar un video. Sube algunos por semana, aunque su hijo y community manager le dice que tienen que ser diarios. Sostiene que muchos docentes, agotados por las condiciones de trabajo, “van a clase, dan el contenido, corrigen y cierran la puerta del aula”. “El tema es comprometerse y conocer al alumnado para poder llegarles. Nuestro gran reto es que el tiempo que pasamos juntos sea productivo y se lleven algo de las aulas”.
Como quien habla de un tesoro, cuenta cuál es la escena que más feliz la pone. No son los videos virales ni los autógrafos que empezó a firmar en la calle. “A veces vemos la obra de un escritor en clase y se acerca un alumno para preguntarme: ‘Profe, ¿qué otro libro puedo leer de ese autor?’. Eso te da esperanzas para seguir”.