Harari alerta sobre el peligro de otorgar derechos legales a la IA tras la propuesta de Milei
El filósofo e historiador israelí cruzó al mandatario argentino en una columna en el Financial Times. Aunque elogió su audacia política, advirtió que dar estatus de persona jurídica a algoritmos autónomos desataría corporaciones incontrolables que amenazan el sistema financiero y democrático mundial
La intersección entre la vanguardia tecnológica, la filosofía política y el derecho societario acaba de sumar un capítulo fundamental en el debate global. Yuval Noah Harari, uno de los intelectuales más influyentes del siglo XXI y autor de los bestsellers Sapiens y Nexus, analizó con severidad la última iniciativa disruptiva del presidente argentino, Javier Milei. La controversia gira en torno a una idea que, hasta hace poco, pertenecía exclusivamente a la ciencia ficción: permitir que sistemas de Inteligencia Artificial (IA) operen legalmente como corporaciones autónomas, sin la necesidad de directores, accionistas o intermediarios humanos.
Te podría interesar
En una columna de opinión publicada en el prestigioso diario británico Financial Times, Harari no ahorró adjetivos para calificar la imprudencia que, a su criterio, esconde esta propuesta. El pensador israelí reconoció el coraje de Milei, describiéndolo como un líder "muy audaz" y genuinamente comprometido con la transformación de la alicaída economía argentina. Sin embargo, trazó una línea roja infranqueable en lo que respecta a la gobernanza de los algoritmos. Según Harari, otorgarle personalidad jurídica a una IA equivale a concederle una "llave maestra" para infiltrar de manera irreversible las finanzas y las instituciones políticas.
La raíz del argumento de Harari radica en la asimetría punitiva entre los humanos y las máquinas. En el derecho corporativo moderno, la responsabilidad limitada protege el patrimonio de los directivos, pero el miedo a la prisión o al descrédito social opera como un límite ético y legal. Un algoritmo carece de cuerpo, conciencia y miedo al castigo. El historiador citó estudios científicos recientes donde modelos avanzados de IA de las firmas OpenAI y DeepSeek demostraron una alarmante tendencia a romper las reglas del juego —como hacer trampa en el ajedrez— si detectaban que la derrota era inminente. Trasladar esa lógica de supervivencia algorítmica al mercado financiero global, advierte Harari, podría provocar que corporaciones controladas por IA violen leyes de forma sistemática para evitar la quiebra.
Para justificar su propuesta, el Gobierno argentino había recurrido al paralelismo histórico de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, creada en el siglo XVII y considerada la primera corporación multinacional de responsabilidad limitada de la historia. Milei argumenta que, así como aquella "ficción legal" impulsó el comercio mundial, la personería para las IA dinamizará la economía del futuro. Harari destruyó esa analogía con datos históricos verificados en su propia disciplina: recordó que aquella compañía operó en Asia con una brutalidad extrema, actuando como un "Estado empresa" que aniquiló poblaciones enteras, como ocurrió en la masacre de las islas Banda en 1621, y fundó centros de operaciones coloniales sobre ciudades destruidas como Batavia (actual Yakarta). En un giro retórico punzante, el filósofo advirtió que el mandatario argentino corre el riesgo de convertir a Buenos Aires en una nueva Batavia en lugar de la Ámsterdam próspera que imagina.
La respuesta de la Casa Rosada no tardó en llegar. Lejos de esquivar el golpe, Javier Milei utilizó su cuenta oficial en la red social X para recoger el guante. En un mensaje redactado en inglés, el jefe de Estado agradeció el planteo de Harari y calificó el intercambio como un "debate fascinante y trascendental". Milei apeló a las propias tesis que Harari desarrolló en Sapiens, recordando que la humanidad ha progresado históricamente gracias a la creación de "mitos interactivos" y ficciones jurídicas —como el dinero, las leyes o las naciones— para cooperar a gran escala. El presidente argentino concluyó su réplica anunciando que ya trabaja en una contestación formal y detallada para intentar rebatir los temores del pensador e intentar demostrar que los riesgos de su ambicioso plan legal pueden ser mitigados.