El salario registrado volvió a perder poder adquisitivo frente a la inflación en marzo
Los sueldos del sector formal avanzaron un 3% frente a un Índice de Precios al Consumidor que marcó 3,4%. Mientras el sector público experimentó un repunte transitorio, los ingresos privados acumulados continúan por debajo de los niveles previos al inicio de la actual gestión, abriendo un debate téc
El poder de compra de los trabajadores formales en la Argentina hilvanó una nueva caída. De acuerdo con los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), los salarios del sector registrado aumentaron un 3% en marzo, quedando por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que registró una variación del 3,4%. Con este resultado, el empleo en blanco encadenó siete meses consecutivos de deterioro mensual en términos reales.
La tendencia contractiva se consolida al analizar períodos más amplios. En el primer trimestre del año, los salarios formales acumularon una suba del 7% frente a una inflación del 9,4%. En la comparación interanual, la brecha es aún más pronunciada: los ingresos laborales registrados avanzaron un 28,1% ante un IPC que trepó al 32,6% en el mismo lapso. Por el contrario, el índice general de salarios —que contempla al universo informal— promedió un 3,4%, igualando a la inflación debido a un fuerte incremento del 4,7% reportado en el sector no registrado; no obstante, el propio organismo estadístico recordó que los datos de este último segmento arrastran un rezago de cinco meses en su medición.
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La dinámica interna del mercado formal exhibió un comportamiento atípico en marzo. El sector público, que venía siendo el componente más relegado de las mediciones previas, lideró la recomposición con un ajuste nominal del 5%. Esta variación representó una mejora real del 1,6% mensual para los estatales, impulsada principalmente por los aumentos en el ámbito nacional (5,8% nominal) y provincial (4,7% nominal). En la vereda opuesta, los salarios del sector privado registrado se estancaron con una suba de apenas el 2,1% nominal, lo que se tradujo en una pérdida real del 1,3% frente a la inflación del mes. Según analistas de consultoras como Analytica, el rezago privado responde directamente al techo del 1,9% mensual promedio que el Ejecutivo intentó convalidar para las negociaciones paritarias del trimestre.
El comportamiento del salario real mantiene abierto un duro contrapunto técnico entre el Ministerio de Economía y los centros de estudios económicos. Desde el Gobierno nacional, utilizando datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) plasmados en el informe “Panorama mensual del trabajo registrado”, aseguran que el salario privado formal, pese a una leve caída del 0,3% en marzo según su metodología, se ubica un 3% por encima de los niveles de noviembre de 2023. Sin embargo, este diagnóstico oficial contrasta con los indicadores tradicionales del Indec, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y el RIPTE.
Estudios del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) y de Idesa coinciden en que la realidad del bolsillo muestra un saldo contractivo desde el recambio presidencial. Para el Iaraf, los ingresos privados formales se sitúan un 4,8% por debajo de noviembre de 2023, mientras que la pérdida en el sector público es sustancialmente mayor, alcanzando un retroceso real del 17% (explicado por una contracción del 35,8% en el empleo público nacional y del 9,2% en el provincial). Bajo las proyecciones de estas entidades, de mantenerse el actual arrastre estadístico durante el resto del año, el poder de compra de los trabajadores privados registrados cerraría el período con una caída real promedio del 3,9%.