El plan estratégico de José Luis Manzano y Daniel Vila detrás de la compra de las estaciones Shell

Para comprender la magnitud del desembarco de Manzano en las bocas de expendio de Shell, es necesario mirar el rompecabezas completo de sus inversiones.

ECONOMIA

El mapa energético argentino acaba de sufrir una de sus transformaciones más profundas de los últimos años. A través de una millonaria operación de 1.420 millones de dólares, el fondo suizo Mercuria concretó la adquisición de los activos de downstream de la brasileña Raízen en el país, lo que incluye la refinería de Dock Sud y una red de casi 900 estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell. La clave a nivel local de este movimiento es la participación del empresario mendocino y ex político José Luis Manzano, quien junto a sus socios nacionales se encamina a tomar el control de una porción clave de la estructura que definirá el futuro de la movilidad en Argentina.

Para comprender la magnitud del desembarco de Manzano en las bocas de expendio de Shell, es necesario mirar el rompecabezas completo de sus inversiones. A través del grupo que integra junto a Daniel Vila y Mauricio Filiberti, el empresario ya controla ldos distribuidoras eléctricas importantes del país: Edenor (la mayor de Argentina) y Edemsa (la principal prestadora del servicio eléctrico en Mendoza).

La incorporación de las estaciones de servicio no responde únicamente a la lógica tradicional de la comercialización de combustibles fósiles, sino a un plan de diversificación e integración vertical enfocado en la transición energética.

El verdadero núcleo de la jugada comercial se encuentra en el mediano y largo plazo: la transformación de las estaciones de servicio en plataformas de electromovilidad. El mercado automotor global y local muestra una tendencia irreversible hacia el crecimiento de los vehículos eléctricos e híbridos, los cuales están llamados a reemplazar progresivamente a los autos alimentados por combustibles convencionales.

Con el respaldo técnico, la infraestructura y el conocimiento de red que aportan empresas como Edenor y Edemsa, el objetivo de los nuevos dueños apunta de manera directa a la instalación masiva de cargadores rápidos para autos eléctricos en los puntos estratégicos que hoy ocupan las estaciones Shell.

Esta estrategia presenta grandes ventajas operativas que redefinen el negocio. Por un lado, la red comprada abarca el 19% del mercado local y cuenta con localizaciones clave en rutas nacionales y centros urbanos, lo que ofrece ubicaciones ideales para transformarse gradualmente en "electrolineras". Por el otro, la experiencia regulatoria y de distribución eléctrica que ya posee el grupo facilita el tendido tecnológico y el suministro masivo de energía requerido para alimentar cargadores de alta potencia de manera eficiente. Además, el proyecto contempla el abastecimiento de estas estaciones mediante sistemas de generación solar, reduciendo costos operativos y consolidando un perfil corporativo enfocado en las energías renovables.

Mientras el sector de refinación tradicional recupera rentabilidad bajo las nuevas reglas de mercado, el holding liderado por los empresarios no solo captura la renta del petróleo "del pozo al tanque", sino que asegura el control de la infraestructura masiva del futuro. Al conectar el negocio de los hidrocarburos con sus redes de distribución eléctrica, la adquisición de Shell posiciona a Manzano y Vila en la vanguardia de un cambio tecnológico que transformará la forma en que los argentinos se desplazan por el país.

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