El desafío de combatir las "fake news" sin condicionar la libertad de expresión
El gobernador Alfredo Cornejo aseguró que denunciará a un portal que reproducía contenidos falsos y agraviantes. El límite es difuso y abre la puerta a persecución de profesionales que exterioricen cuestionamientos a la actual gestión.
¿Si un medio habla sobre las empresas que abrió en los últimos 10 años el hijo de Alfredo Cornejo, el mandatario puede denunciar a ese portal aduciendo ser víctima de agravios? El solo hecho de que surja esa pregunta demuestra el efecto que ha tenido el posteo del gobernador y por qué es necesario seguir atentamente el alcance de su expresión. Combatir las "fake news" es algo necesario y urgente. Es cierto que existen operaciones para desprestigiar a dirigentes a través de contenidos falsos. ¿De quién depende que eso no ocurra? ¿Del gobernador? ¿De la Legislatura? ¿De los ciudadanos? ¿De los periodistas? Da la sensación de que la respuesta es de todos.
El problema que hay que evitar es que se instale el "monopolio" de la verdad. El gobernador Alfredo Cornejo debe tener claro que los cuestionamientos no son agravios. Que se expongan sus errores, que se lo cuestiona por cooptar los órganos de control o se lo acuse de interferir en la justicia no es agraviar ni difamar. Es reflejar una interpretación basada en hechos de la realidad. Datos objetivos bajo un prisma diferente al del oficialismo.
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El rol del periodismo es revelar lo que otros quieren ocultar. Exponer lo que se esconde debajo de la alfombra. Incomodar al poder para que se sienta auscultado. Indefectiblemente eso genera y ha generado siempre tensiones. Teniendo claro ese contexto vale la pena detenerse a analizar el impacto que puede llegar a tener que el gobierno empiece a "perseguir" a medios independientes.
Aquí va otra línea que seguramente caiga mal en el Ejecutivo. Hoy usa la pauta oficial como herramienta para condicionar a los medios de comunicación de la provincia. Los medios dependen del gobierno para subsistir. El exgobernador Rodolfo Suarez alguna vez tildó a los periodistas de empleados públicos porque indirectamente el Estado les paga su sueldo.
Sin embargo, hay portales, periodistas y perfiles en redes sociales que escapan a esa mecánica. El subsecretario de Comunicación no puede llamar con prepotencia para que bajen un posteo o un artículo. O para que cambien un título o eliminen una foto. Porque a pesar de que el gobernador Alfredo Cornejo declama ser un defensor de la libertad de expresión, todos los que hemos trabajado en los medios sabemos que esa libertad les duele. Y, cuando pueden, tratan de acotarla.
La pregunta entonces es: ¿el gobernador realmente está preocupado en defender el derecho a la información veraz y el respeto a las instituciones como afirma en su mensaje, o está buscando una forma de condicionar al periodismo independiente? Estamos todos de acuerdo en que la mentira organizada y la desinformación deliberada atrofian el sistema democrático. Debemos ser todos guardianes de la libertad de expresión y evidenciar cuando alguien incurre en "campañas basadas en la mentira". Pero no podemos permitir que se intimide al que piense distinto y expone sus críticas. Ya sea contra gobierno o el que venga.