Burocracia, mala atención y recaudación: la odisea de un vecino para recuperar su moto en Ciudad

Un vecino vivió un calvario para recuperar su moto secuestrada por personal de tránsito.

Imagen creada con IA
SOCIEDAD

En la Ciudad de Mendoza, el día a día de un motociclista puede transformarse en una pesadilla burocrática en cuestión de minutos. 

Así lo vivió un vecino que, ante la escasez de estacionamientos habilitados para motos y la negativa de muchas playas de estacionamiento privadas para recibirlas, optó por dejar la suya sobre la vereda. Perfecto. Pero lo que siguió fue un derrotero de ineficiencias estatales.

El inicio de la odisea

Al regresar a buscar su vehículo, el hombre descubrió que el vehículo había sido retenido. En la comisaría, un preventor municipal le confirmó que la moto estaba en la Playa de Tránsito de la Ciudad. A pesar de ser sábado al mediodía, el agente le aseguró que podía retirarla en el momento. Sin embargo, un policía le advirtió por lo bajo: "Revisá bien todo; a veces las dañan, las rayan o les marcan el asiento con números indelebles".

Al llegar al depósito de calles Coronel Plaza y 9 de Julio, la realidad fue otra: estaba cerrado. Una preventora le informó que hasta el lunes no habría novedades y le exigió una lista de requisitos que hoy parecen anacrónicos: fotocopias físicas de carnet, cédula verde, póliza y comprobante de pago del seguro.

El lunes, el vecino retomó el trámite, pero se topó con un nuevo obstáculo: no tenía el acta de infracción porque el municipio se la había llevado junto con la moto. La solución oficial fue enviarlo a los Juzgados de Tránsito en calle San Martín 180. Allí, la respuesta fue desalentadora: "Las multas del fin de semana todavía no entran al sistema".

Tras horas de espera e impotencia, una empleada logró obtener el acta en formato PDF. Sin embargo, el calvario continuó: Tránsito de la Ciudad no acepta documentos digitales, por lo que el vecino tuvo que buscar dónde imprimirla para poder continuar.

De regreso en la Dirección de Tránsito, y tras enfrentar una atención deficiente, el vecino logró que avanzaran con el expediente. El costo de recuperar su movilidad fue elevado:

  • $88.000 en concepto de acarreo, flete y gastos administrativos.
  • $25.000 adicionales por la multa (siempre que se pague con el descuento por pago voluntario).

En total, el vecino desembolsó más de 100 mil pesos por una infracción que, paradójicamente, se observa en cada cuadra de la Capital mendocina debido a la falta de infraestructura adecuada para el parque automotor de dos ruedas. Pero lo peor y más indignante es el tiempo de trabajo que perdió por la ineficiencia municipal.

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