Belgrano revirtió una final inolvidable ante River y es campeón por primera vez

En una definición apasionante en el Estadio Mario Alberto Kempes, el conjunto cordobés reaccionó a pura personalidad para dar vuelta el marcador, imponerse por 3-2 y alzar el trofeo del Torneo Apertura 2026.

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El fútbol argentino acaba de registrar una de sus páginas más doradas y dramáticas de los últimos tiempos. En un escenario ideal, ante una multitud que colmó las tribunas en Córdoba, Belgrano concretó su postergado anhelo histórico de coronarse en la máxima categoría del fútbol local. Lo hizo con las herramientas que históricamente definieron su identidad: paciencia, una inquebrantable fortaleza mental y ese toque de épica reservado para las grandes gestas.

El encuentro comenzó con una intensidad poco habitual para esta clase de instancias definitivas. Lejos de las precauciones lógicas, tanto el elenco cordobés como el conjunto de Núñez propusieron un intercambio de golpe por golpe que dinamizó el juego desde el pitazo inicial del árbitro Yael Falcón Pérez. En esa tónica, el primer impacto lo dio la visita. Facundo Colidio aprovechó una desatención defensiva y, tras una precisa asistencia de Galván, estableció la apertura del marcador. Sin embargo, la resiliencia del local se hizo presente de inmediato; apenas nueve minutos después, Leonardo Morales conectó un certero cabezazo para estampar la igualdad e irse al descanso con las tablas en el marcador.

La segunda mitad volvió a poner a prueba el carácter de los dirigidos por Ricardo Zielinski. Nuevamente la sociedad ofensiva de River funcionó a la perfección, invirtiendo los roles del primer festejo: Colidio asistió a Galván para que el Millonario se pusiera 2-1 arriba y sembrara las dudas en el Kempes. Fue allí donde emergió la figura táctica del entrenador de Belgrano, un hombre íntimamente ligado a los momentos más trascendentales de la institución, quien movió el banco con los ingresos de Hernandes, Franco "Mudo" Vázquez y Nicolás "Uvita" Fernández.

El tramo final del partido estuvo condicionado por la máxima polémica de la tarde. Tras revisar las imágenes en la pantalla del VAR, Falcón Pérez sancionó un discutido penal por mano de Lautaro Rivero dentro del área. La decisión desató los reclamos airados y el descontrol del plantel dirigido por Eduardo Coudet, que perdió la brújula en el peor momento. Ajeno al contexto de tensión, "Uvita" Fernández se hizo cargo de la ejecución con total autoridad para decretar el empate transitorio.

Con un River visiblemente golpeado en lo anímico y desordenado en el retroceso defensivo, Belgrano olió la sangre y no perdonó. Solo tres minutos después del penal, el "Mudo" Vázquez frotó la lámpara y envió un centro milimétrico para que, otra vez, Fernández definiera con absoluta categoría y sentenciara el 3-2 definitivo. Los minutos finales consumaron el desgaste de un River frágil atrás y la explosión de un pueblo celeste que, tras décadas de espera, finalmente celebra su bautismo de gloria en la Primera División de la mano de un Zielinski que agiganta su leyenda en Alberdi.

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