Bajo la gestión de Milei ya cerraron más de 24.000 empresas, más que en la pandemia

Un estudio de la consultora Fundar revela que el número de empleadores registrados se contrajo un 4,8% en los primeros 27 meses de mandato, marcando la peor destrucción del tejido pyme desde la crisis de 2003.

ECONOMIA

El impacto del programa económico de la administración de Javier Milei sobre la economía real empieza a plasmarse en estadísticas oficiales alarmantes. De acuerdo con un monitoreo elaborado por la consultora Fundar, sobre la base de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), desde diciembre de 2023 se registró la pérdida neta de 24.437 empresas empleadoras en todo el país. La cifra representa una contracción del 4,8% del padrón total de compañías con personal a cargo y consolida una racha consecutiva de 17 meses de retroceso en el entramado productivo.

El informe enciende fuertes luces rojas en el ámbito corporativo y gremial debido a que la velocidad y magnitud de la caída ya superan formalmente a los niveles observados durante la crisis sanitaria de la pandemia de Covid-19 entre 2020 y 2021. Los analistas advierten que se trata del arranque de gestión presidencial más contractivo para los primeros 27 meses de mandato desde el año 2003, afectando en un 99,7% a pequeñas y medianas empresas (pymes), que debieron bajar sus persianas arrastradas por la recesión, el desplome del consumo interno y el encarecimiento de los costos operativos fijos frente a la apertura comercial.

La radiografía sectorial muestra que la crisis no golpea a todos por igual, ensañándose con las actividades ligadas a la infraestructura y los servicios. El sector más afectado en términos relativos es el de transporte y almacenamiento, que sufrió una pérdida de 6.193 firmas (-15,7%). Le siguen los servicios inmobiliarios, con una baja de 3.555 compañías (-11,98%), y la construcción, que recortó 2.089 contratistas (-9,6%) a raíz del freno total impuesto por el Poder Ejecutivo sobre la obra pública nacional. En paralelo, el empleo asalariado privado formal arrastra una pérdida neta superior a los 205.000 puestos desde la asunción del Gobierno, un bache que apenas intenta ser disimulado por el crecimiento de la informalidad y la inscripción de 172.624 nuevos monotributistas.

Geográficamente, la desaparición de empresas muestra un mapa federal marcadamente contractivo: 23 de las 24 jurisdicciones del país perdieron unidades productivas. Las caídas más profundas se localizan en el norte, lideradas por La Rioja (-17,4%), Catamarca (-12,8%) y Chaco (-11,3%). La única excepción a la regla general de la economía es la provincia de Neuquén, que logró un crecimiento del 2,1% en su padrón de empleadores y sumó más de 8.300 puestos de trabajo formales. Esta divergencia deja en evidencia una economía partida en dos: un sector extractivista y energético blindado por el dinamismo e inversiones de Vaca Muerta, y un entramado industrial y comercial tradicional que padece las consecuencias directas de la recesión.

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