Aumentó la incertidumbre en agosto
A pesar de una mejora en la solvencia pública impulsada por la caída de la inflación y la reducción del riesgo país, la economía argentina aún enfrenta importantes desafíos como la falta de reservas, la debilidad del empleo y un contexto internacional incierto.
La solvencia pública tuvo una mejoría entre en la primera parte de este año, en gran medida por efecto de la caída de la inflación, pero persisten desafíos en el escenario económico que generan incertidumbre, de acuerdo con un estudio privado.
El índice de solvencia pública, elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA), se elabora en base a la evolución de los principales indicadores de solvencia, como el valor de la deuda pública, el crecimiento del producto bruto en sus distintas cuentas de gasto, inversión, consumo, la cotización real de la moneda, el índice de inflación, los resultados fiscales corrientes y la variable de riesgo soberano.
Para la economía argentina el índice registró 59 puntos a fines de julio, luego de haber registrado un valor de 55,6 a fines de marzo, 51,5 en septiembre de 2024 y 40,2 a comienzos del año pasado.
“La tendencia de mejora de los indicadores de solvencia que se observaba hasta fin del año pasado, volvió a registrarse entre fin de marzo y fin de julio, luego de haberse detenido en los primeros meses de 2025”, señaló el estudio.
Sin embargo, observó que pese a las mejoras hasta julio se registró un “aumento de la incertidumbre en agosto” por la persistencia de desafíos.
Entre fines de marzo y fines de julio de este año, el índice tuvo una mejora por la consolidación en la caída de las tasas de inflación, razón por la cual el índice retomó la tendencia favorable que se había observado a lo largo de 2024.
Entre los factores que explican la mejora del índice, además de la caída en los índices inflacionarios, se encuentran los índices de riesgo país, que se ubicaron entre 600 y 800 puntos básicos en 2025, muy por debajo de los valores que exhibía el año pasado. Por otra parte, se observaron mejoras importantes en el volumen del crédito al sector privado, especialmente en los segmentos hipotecario y personales.
Entre los principales desafíos se mantienen la situación vulnerable de las reservas netas de divisas del Banco Central y la volatilidad del tipo de cambio.
Por el lado de la economía real se observa un crecimiento interanual de las importaciones que supera con creces al crecimiento de las exportaciones, y refuerza la dificultad para acumular reservas a través de la actividad comercial.
Simultáneamente, las altas tasas reales que ha convalidado el BCRA últimamente hacen pensar que la recuperación de la actividad real sería acotada en estos próximos meses.
Pese a algunas leves oscilaciones, se mantienen buenos resultados fiscales del sector público.
Los niveles de la prima de riesgo soberano, que han mejorado mucho en la comparación interanual, son todavía elevados para que el sector público pueda acceder al mercado de crédito internacional, y su influencia también limita el financiamiento del sector privado.
En el plano internacional, continúa la guerra de tarifas y Estados Unidos impuso aranceles del 50% a Brasil, principal socio comercial de Argentina, a la vez que sigue su avanzada sobre China en cuanto a las tarifas de importación. Estas disputas, así como el reciente acuerdo comercial que se saldó recientemente entre EEUU y la Unión Europea, se traducen en cambios e incertidumbre en la economía mundial.
Por otro lado, en el plano local no ha mejorado el resultado del empleo, lo que se expresa con claridad en el aumento de la tasa de desempleo en los últimos meses.
“Será necesario observar en los próximos meses en la economía argentina los efectos de posibles cambios en la economía mundial”, concluyó el informe.