Alerta roja en la Rosada: la confianza en el Gobierno de Milei cae a su nivel más bajo

El Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Di Tella registró un desplome del 12,1% en abril, alcanzando el nivel más bajo de la era libertaria y exponiendo una fuerte erosión en la percepción de eficiencia del gasto, que ya afecta incluso en principales bastiones geográficos.

POLITICA

La administración de Javier Milei enfrenta su desafío político más severo desde su asunción, según revela el último Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella. En abril de 2026, el indicador sufrió un desplome del 12,1%, marcando el punto más bajo de toda la gestión libertaria.

Esta caída no es un hecho aislado, sino que consolida una tendencia de cuatro meses consecutivos a la baja, acumulando un retroceso del 17,9% en lo que va del año. El dato más inquietante para la narrativa oficial es que el mayor derrumbe se produjo en la percepción sobre la eficiencia del gasto público, el pilar fundamental del discurso de superávit fiscal, que registró una contracción del 21,4%.

El informe, basado en sondeos de Poliarquía, muestra un pesimismo transversal que afecta a todos los subíndices, incluyendo la evaluación general de la gestión y la capacidad para resolver problemas. Geográficamente, aunque el interior del país sigue siendo el sector de mayor respaldo, todas las regiones presentaron caídas de dos dígitos, con un impacto especialmente profundo en el Gran Buenos Aires.

Por otra parte, la segmentación por edad revela que el grupo de 30 a 49 años —el núcleo de la población económicamente activa— es el que muestra el mayor desencanto, presionando sobre un Gobierno que ya se ubica en niveles de confianza inferiores a los que ostentaba la gestión de Mauricio Macri en el mismo período de su mandato.

A pesar de este escenario de desgaste prematuro, la gestión de Milei aún retiene un "ancla" de supervivencia: la expectativa económica a futuro. Los sectores que mantienen la esperanza de una mejora dentro de un año presentan niveles de confianza significativamente más altos, funcionando como el último refugio político del oficialismo.

Sin embargo, el margen de maniobra se estrecha a medida que la caída de la confianza empieza a perforar incluso a los votantes más optimistas, planteando una encrucijada para la Casa Rosada en su camino hacia las elecciones de medio término: cómo revertir la erosión de la imagen diaria antes de que se quiebre el capital simbólico de la esperanza.

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