Acindar vuelve a parar sus hornos por el derrumbe de ventas y el exceso de stock
La principal siderúrgica del país interrumpirá la actividad de la acería en su planta de Villa Constitución durante la próxima semana. Con una producción 40% por debajo de su promedio histórico y la construcción paralizada, la empresa busca evitar la acumulación de inventarios.
El freno de la actividad económica y la persistente parálisis de la obra pública y la construcción privada volvieron a golpear el corazón de la industria pesada argentina. Acindar, una de las mayores productoras de acero del país, dispuso una nueva paralización temporal de sus operaciones en la emblemática planta de Villa Constitución, Santa Fe. La medida consistirá en el apagado completo de los hornos de la línea de acería entre el lunes y el jueves de la próxima semana, aprovechando el feriado nacional para minimizar el impacto logístico y retomar las tareas recién el viernes. La decisión, que ya fue comunicada formalmente a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), afectará de manera directa a unos 200 operarios distribuidos en diferentes turnos, quienes absorberán los días mediante esquemas de francos compensatorios y vacaciones adelantadas.
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La parálisis de los hornos no responde a tareas de mantenimiento programadas, sino a una cruda necesidad de balancear las planillas operativas. Entre enero y mayo, la compañía acumuló un excedente de 10.000 toneladas de acero por encima de lo que sus proyecciones comerciales estimaban para el arranque del año, producto de un consumo interno que dejó de caer pero que se mantiene estancado en niveles mínimos. Desde la firma explicaron que la producción actual arrastra una caída cercana al 40% respecto de los niveles históricos consolidados hasta hace dos años. De hecho, el nuevo techo productivo proyectado por la empresa para todo el período anual se ubica en las 860.000 toneladas, una cifra muy lejana a las más de 1.100.000 toneladas que promediaba antes de la actual recesión.
Este escenario microeconómico se alinea con el último informe de la Cámara Argentina del Acero (CAA), que encendió las alarmas al describir el presente de la cadena de valor siderúrgica como una "contracción crítica". Las estadísticas sectoriales muestran un retroceso interanual superior al 10% y niveles de capacidad ociosa que tocan el 60% en los segmentos de productos terminados. Al desplome de la demanda local se suma, además, un factor de presión internacional: la sobreproducción de acero proveniente de China, que inunda los mercados globales mediante precios fuertemente subsidiados por su Estado, un fenómeno que la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero) viene denunciando como una competencia desleal imposible de asimilar para las industrias regionales.
Como contrapartida al freno de su actividad base, Acindar busca diversificar sus costos fijos y reestructurar su perfil logístico para mejorar su competitividad exportadora. En esa dirección, mantiene en marcha un plan de inversión de 80 millones de dólares destinado a modernizar la infraestructura portuaria de Villa Constitución, con el objetivo de facilitar la salida de unas 120.000 toneladas de acero anuales hacia mercados externos. Asimismo, en una alianza estratégica junto a la firma PCR, inauguró recientemente las obras de ampliación de la Estación Transformadora de Ezeiza, un desembolso de 40 millones de dólares concebido para robustecer el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) y asegurar el autoabastecimiento mediante energías renovables, una apuesta a largo plazo en medio de una coyuntura fabril que hoy opera con el freno de mano puesto.